 |
| |
Globalización, creatividad, administración
corporativa y derechos de autor, formaron parte
de los temas tratados en este encuentro de directores.
Foto: Elizabeth Handy. Gentileza de EPO Online |
| |
| |
|
|
|
Directores
que participaron:
Boris Akimov (Bolshoi Ballet)
John Alleyne (Ballet British Columbia)
Frank Andersen (Royal Danish Ballet)
Reid Anderson (Stuttgart Ballet)
Mark Baldwin (Rambert Dance Company)
David Bintley (Birmingham Royal Ballet)
Dinna Bjorn (Finnish National Ballet)
Christopher Bruce (former Artistic
Director, Rambert Dance Company)
Ricardo Bustamente (Ballet de Santiago,
Chile)
Iracity Cardoso (Gulbenkian Ballet, Portugal)
Didier Deschamps (Ballet de Lorraine, France)
Wayne Eagling (Dutch National Ballet)
Espen Giljane (Norwegian National Ballet)
Kevin Irving (Goteburg Ballet)
Marc Jonkers (former Artistic Director,
National Ballet of Portugal)
James Kudelka (National Ballet of Canada)
Ivan Liska (Bayerisches Staatsballett,
Munich)
Monica Mason (The Royal Ballet, London)
David McAllister (Australian Ballet)
Kevin McKenzie (American Ballet Theatre)
Mikko Nissinen (Boston Ballet)
David Nixon (Northern Ballet Theatre)
Madeleine Onne (Royal Swedish Ballet)
Ashley Page (Scottish Ballet)
Matz Skoog (English National Ballet)
|
|
|
"BALLET
INTO THE 21ST. CENTURY"
Problemas y desafíos
para directores
Por Fátima
Nollén (Londres)
A modo de una terapia de grupo, y por primera vez en
la historia de la danza, veinticinco directores de las
principales compañías de ballet del mundo
discutieron durante un retiro de tres días en
Suffolk, Gran Bretaña, los problemas comunes
y los desafíos que deberán enfrentar en
este nuevo siglo. Globalización, creatividad,
administración corporativa, derechos y regalías
del derecho de autor, formaron parte de los temas de
la agenda, que concluyó con la creación
de una "red internacional de Directores Artísticos
ad-hoc".
Entre
los resultados más destacados figuran la importancia
de la comunicación permanente, el intercambio
abierto y el mutuo apoyo para cumplir con la tarea de
ser guardianes de la danza. Los directores venidos de
quince países y con experiencia que varía
entre unos pocos meses y los dieciséis años
en un puesto de este tipo, convinieron que, al ser la
creatividad el centro del ballet, las condiciones de
producción para desarrollarla deben ser las apropiadas.
En
el encuentro organizado por Assis Carreiro, director
de la agencia nacional de danza para el Este de Inglaterra,
Dance East, todos se comprometieron a incluir obras
nuevas como "una forma individual y distintiva
de equilibrar el repertorio", y reconocieron que
el valor de las obras nuevas es "vital, tanto para
los bailarines como para el público".
En
un comunicado firmado por los participantes, entre ellos
los directores del American Ballet Theatre, del Ballet
Bolshoi, del Royal Ballet de Londres, y el único
latinoamericano, Ricardo Bustamante, del Ballet de Santiago,
reconocieron el gran impacto que los cambios sociales,
artísticos, económicos, tecnológicos
y políticos ejercen sobre el futuro de la danza
como arte. Reafirmaron también, que la danza
constituye "un esfuerzo de colaboración
de las varias disciplinas y personas que conforman una
compañía de ballet".
Los
tres días de retiro en el escenario campestre
de Snape Maltings transcurrieron entre ponencias y relatos
de experiencias, a modo de catarsis, para verbalizar
los múltiples problemas que enfrentan a diario
en su trabajo de directores artísticos. Y es
que con el tiempo, el puesto ha incorporado otras responsabilidades
además de elegir el repertorio y mantener la
compañía en buen estado, como son, ocuparse
de labores administrativas y relaciones públicas.
Entre
las preocupaciones expuestas, ocupó un lugar
relevante la necesidad de encontrar mejores formas de
"asegurar el acceso al repertorio existente",
sus derechos y regalías. Por otra parte, coincidieron
en que es "imperativo correr ciertos riesgos como
ingrediente vital para la salud de la creatividad".
En este punto, muchos directores reconocieron que, con
algunas excepciones como el New York City Ballet y el
Dutch National, que hicieron de las obras clásicas
contemporáneas su fuerte, el público apoya
más los clásicos que las experimentaciones.
La necesidad de asegurar la existencia de "futuras
generaciones de coreógrafos y directores artísticos"
es el eje fundamental para este desafío de innovación
y conquista del público.
El
papel de los bailarines no quedó de lado. Los
directores acordaron que debido a los cambios sociales,
deben hallarse nuevas y abarcadoras formas de concientizarlos
sobre sus "responsabilidades artísticas
y profesionales" y animarlos a desarrollarlas.
El modo en que todos en equipo son la base de la compañía
resulta "crítico para el funcionamiento
operativo, el crecimiento y el desarrollo de sus integrantes,
como asimismo, de la compañía en sí
y de la danza en definitiva". El acuerdo tácito
sobre la soledad en la que trabaja el director artístico
también los llevó a abogar por la necesidad
de hacer explícita la responsabilidad y derechos
concomitantes del puesto en el contexto de la administración
corporativa en que están insertados. La red internacional
de Directores Artísticos tendrá carácter
informal. Y aunque muchos escépticos ya sostienen
que no tendrá éxito, se estableció
un nuevo encuentro para el 2005.
|
|