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Homer Ávila fue bailarín "freelance"
en compañías como las de Mark Morris, Twyla
Tharp y Momix.
Fotos: Rodolfo Lo Bianco |
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HOMER
ÁVILA, BAILARÍN Y COREÓGRAFO
"Difícil
es bailar a los 40"
Por Maritza
Gueler (USA)
En
marzo del 2001 el diagnóstico fue
irrevocable: cáncer. El único
camino era la cirugía, con el resultado
de la amputación total de su pierna
y cadera derechas. No obstante, Homer Ávila,
en ningún momento pensó que
no volvería a bailar. No sabía
cómo iba a hacerlo, pero tenía
la certeza de que lo haría de una
manera o de otra. Quizás, la prueba
más dura del destino.
Después
de haber trabajado como bailarín
"freelance" en compañías
como las de Twyla Tharp o Momix y con coreógrafos
como Mark Morris, Bill T. Jones o Ralph
Lemon, se encontraba ante un nuevo desafío.
Luego de seis semanas y media en el hospital
y de un período de rehabilitación
a través de fisioterapia, empezó
con sus clases de ballet. No habían
pasado dos meses cuando se fue a Hawai a
tomar un curso de técnica de colocación.
"Allí aprendí cómo
colocarme sentado y parado. Fue una meditación
muy profunda sobre mi nuevo cuerpo."
Cuando
llegó el verano del 2001 sorprendió
a Alonzo King con un llamado: quería
integrarse al seminario de verano dedicado
a alumnos avanzados. A King le pareció
demasiado apresurado para empezar con tanta
exigencia técnica. "Si espero
hasta el próximo año he perdido
un año de desarrollo", le dijo
Ávila sin titubear, con tono pausado,
casi angélico. King dijo que sí,
subyugado por ese hombre de 40 años
que quería seguir bailando. "Alonzo
entendió que mi mente y espíritu
ayudarían al cuerpo a sobreponerse
con las tareas, para lograr adaptar las
cosas y aprender lo esencial. En ese seminario
empecé los primeros pasos de mi nueva
vida. Cada momento, cada paso era muy difícil,
más difícil de lo que yo podía
hacer, pero la idea no era hacer pirouettes,
lo principal era saber cómo manejarme
con mis propios sentimientos de miedo. Eso
fue lo más importante de ese curso,
hacer lo que uno puede hacer con lo que
uno tiene." En el último día
de ese seminario, Homer Ávila bailó
por primera vez. Cuando terminó,
buscó sus muletas y vio que estaban
del otro lado del salón. "¡Cómo
mis muletas llegaron tan lejos!", pensó.
A
principio de diciembre del 2002, y luego
de varios meses de intensa actividad, viajes
a diferentes partes del país, espectáculos
y clases, Homer Ávila hacía
sus maletas para viajar a Alemania. Allá
lo esperaba Dana Caspersen para iniciar
los ensayos de una obra que estrenará
con el Ballet Frankfurt.
Primer
hijo nacido en los Estados Unidos, de una
salvadoreña y de un hondureño
radicados en Nueva Orleáns. Empezó
a bailar cuando tenía 20 años,
casi por casualidad, mientras estudiaba
en la Universidad de Tennessee. En uno de
los semestres tuvo que optar entre tomar
clases de lucha libre o danza. La elección
no fue difícil. Hasta entonces, poco
conocía de danza, pero allí
estuvo.
DANZA:
¿Por qué
te decidiste por la danza?
Homer Ávila: En esa primera
clase que tomé en la universidad
supe que me había encontrado con
mi futuro. Si bien antes no había
visto espectáculos de danza, sentí
algo que me tocó el corazón.
Comencé a bailar en un bar que se
llamaba "La cantina", recuerdo
que era música muy fuerte, y así
empecé a sentir el movimiento del
baile en mi cuerpo, con esos pasitos me
inicié. Allí tomé conciencia
de que la danza era algo muy profundo en
mí y cuando tuve la oportunidad de
tomar clases de ballet se reforzó
ese sentimiento. Aquel verano, en lugar
de regresar a Nueva Orleáns, me quede
en Tennessee para tomar clases con un coreógrafo
de Nueva York. Al final del curso me invitó
a ir a la ciudad y me dijo que él
pensaba que yo tenía un futuro en
la danza, si estaba dispuesto a entrenarme
y a hacer el esfuerzo que significa ser
un bailarín. Con esa invitación
y sin saber nada, hice mis oraciones y me
fui a Nueva York. Y ya pasaron 20 años.
D:
¿Qué
pasó en tu casa cuando dijiste que
te dedicarías a la danza?
HA: Ohhh! ¡Fue dramático!
Muchos latinos, especialmente los centroamericanos,
no conocen mucho sobre las artes y para
mi madre era impensable que dejara el colegio
para hacer danza. Se me hizo muy difícil.
Mi madre no podía entender por qué
lo quería hacer. Pero finalmente
ella comprendió que esa decisión
estaba en mi corazón y esa fue la
razón por la que, de alguna manera,
me concedió la posibilidad de dejar
la escuela para dedicarme a la danza. Mi
madre aún se preocupa porque sabe
que la vida en el arte es muy difícil.
D:
¿Cómo fueron tus primeros
contactos con las compañías
en las que trabajaste?
HA: Mi reconocimiento creció poco
a poco; muchos me llamaban para bailar y
otras veces, les encargaba trabajos a los
coreógrafos. Así me fui relacionando.
D:
Después de trabajar en compañías
reconocidas internacionalmente, ¿cuáles
fueron las enseñanzas que recibiste
de ellas?
HA: He tenido la suerte de trabajar
con los coreógrafos que considero
que son lo máximo en el mundo de
la danza, cada uno de ellos crea un mundo
entero. Ellos toman un pensamiento y lo
profundizan, llegan hasta el fondo y continúan
hasta que encuentran cuál es el sentimiento
correcto. Eso es el arte, ir tras tus intuiciones
y pensamientos y acercarse a ellos desde
diferentes ángulos, cocinar todo
eso, ponerlo junto con la música,
la coreografía, la iluminación,
el vestuario. Lo que aprendí de los
coreógrafos con los que trabajé
me ayuda en esta etapa de mi vida. Ellos
me enseñaron que no es importante
tenerlo todo sino que lo más importante
es tomar conciencia de las limitaciones.
Hay que tener muy claro lo que no puedes
hacer y focalizarte en ver las posibilidades
que tienes dentro de esas limitaciones.
Es en ese momento cuando empiezas a hacer
el movimiento y la danza genuina y auténtica.
Otra cosa que aprendí es que no importa
lo que dicen los críticos sino que
lo importante es estar bien dentro de uno
y estar convencido de lo que uno está
haciendo. No se baila para el éxito.
D:
Pero de alguna manera, el éxito tiene
su peso
HA: Lo importante es buscar por dentro
lo que habla en tu interior, y si lo encuentras,
el público lo va a reconocer. Eso
es esencial. La danza trasciende el idioma,
la religión, la edad. Cuando el movimiento
del cuerpo es genuino, ese lenguaje lo entienden
todos. De esa forma, la gente puede salir
del teatro y tener la danza viva en su mente
y en su espíritu. Por eso la danza
es más importante que el cine. El
cine, igual que un caramelo, te lo pones
en la boca y se derrite, en cambio la danza
tiene la posibilidad de cambiar a la gente.
D:
¿Cuántos espectáculos
hiciste desde tu operación?
HA:
Desde octubre del año pasado he hecho
cuatro solos y dos en grupo con coreografía
mía. Todo empezó con Alonzo
(King). Al principio fue sólo una
idea. ¿Quién podía
saber lo que pasaría? Mi intención
no era hacer una obra de danza sino investigar
qué era lo que se podía hacer
con este cuerpo. A Alonzo le gustó
ese desafío e hicimos un buen trabajo
juntos. Luego comencé a consultar
con otros coreógrafos.
D:
Este espíritu que te lleva a seguir
peleando contra las dificultades, ¿es
un rasgo de tu personalidad?
HA: Creo que lo he tenido en el pasado,
pero siempre con muchas dudas. Mis intuiciones
me hablan con mayor intensidad ahora, ellas
son las que guían mis pasos y sé
que todo lo que viene a mis ojos tiene una
razón, ya sea porque tengo algo para
aprender o algo para dar. Ahora no pregunto
tanto y tampoco tengo las dudas de antes.
Cada cosa que me pasa o cada intuición
que tengo, por algo es.
D:
¿Cómo peleas con tus depresiones?
HA:
Cuando estoy deprimido, trato de descansar
más, de comer algo bueno y rico,
y dejo que pase ese tiempito así,
porque sé que el próximo día
voy a tener un poco más de energía
y que la depresión va a pasar. Es
difícil. Tampoco puedo decir que
no estoy deprimido, lo estoy, pero tengo
que seguir. Gracias al Señor he aprendido
mucho.
D:
¿Y cuál es el balance después
de 20 años?
HA: La gente cree que lo difícil
es bailar con una sola pierna, pero no,
lo más difícil es bailar a
los 40 años. A esta edad podría
haber terminado, sin embargo, todavía
el espíritu de la danza está
en mi alma. Para los humanos, la danza es
como para las aves poder volar. La danza
es el vuelo. Y cuando tienes una buena coreografía
es como la realización de la vida.
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"Lo
importante es buscar por dentro lo que habla
en tu interior, y si lo encuentras, el público
lo va a reconocer.", Homer Ávila. |
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Rachel
Beaujean, Sabrino van der Kamp, Leon Pronk interpretan
esta versión holandesa de "El Cascanueces".
Foto: Deen van Meer. Gentileza del Het Nationale
Ballet. |
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HET
NATIONALE BALLET
Cascanueces a la holandesa
Por Rosa C.
Corral (Holanda)
Hay
un ballet que en diciembre equivale al teatro lo que el pesebre
o el arbolito iluminado en las casas. No es que sea obligado,
pero queda bien y, como cualquier tradición, es una
especie de rito y de celebración. En Holanda, "El
cascanueces" se introdujo en 1941, en plena guerra mundial,
y empezó a representarse con regularidad en los años
cincuenta. Pero fue el Scapino Ballet el que a partir del
1975 lo llevó cada año a todo el país,
durante diciembre y parte de enero, con la entrañable
coreografía de Armando Navarro. El nueve de enero de
1994 el Scapino bailó "El Cascanueces" por
última vez. Dos diciembres (el del ´94 y el del
´95) el público holandés tuvo que depender
de compañías extranjeras hasta que en el ´96
el Het Nationale Ballet sorprendió al público
con la superproducción "Notenkraker & Muizenkoning"
("El Cascanueces y el Rey de los Ratones").
Se
supone que es responsabilidad de la compañía
nacional, preservadora de los clásicos en este país,
realizar este ballet de Navidad. Así lo comprendió
el entonces director Wayne Eagling. Su primera idea fue tomar
la versión de Rudolph Nureyev que él mismo había
bailado en el Royal, mas en segunda instancia, se decidió
por crear una nueva y hacerlo junto con el coreógrafo
de la casa, Toer van Schayk. Si bien Eagling y Van Schayk
son dos personalidades opuestas -en todos los sentidos-, a
la hora de trabajar juntos forman un buen equipo. Desde el
punto de vista artístico se pueden advertir dos perfiles
diferentes: a Eagling le interesa en primer lugar el virtuosismo
y la técnica, la belleza formal; a Van Schayk la vehemencia,
la emoción, la fuerza expresiva. El resultado es entonces,
una coreografía donde se advierten ambas tendencias.
Van Schayk asumió las de carácter y las narrativas,
y Eagling las abstractas, lo que suma mayor diversidad a un
espectáculo variado en sí mismo.
En
el estreno mundial el bailarín favorito de Van Schayk,
Clint Farha, interpretó el rol de rey de los ratones.
Nathalie Caris y Wim Broeckx, los papeles de Clara adulta
y el príncipe, mientras que Altin A. Kaftira el del
cascanueces. Este año, los protagonistas son: Igone
de Jongh de Clara adulta, Raphaël C. Marquet como príncipe,
y Leon Pronk y Rubinald Rofino Pronk bailan el rey de los
ratones por primera vez.
Eagling
y Van Schayk crearon un cascanueces holandés. La acción
tiene lugar en Amsterdam a principios de diciembre de 1810
en una casa al lado de un canal helado por donde patina la
gente y a donde van llegando los invitados. Dentro de la casa
no se celebra la Navidad sino San Nicolás, que es el
santo que trae los juguetes a los niños holandeses.
Por lo tanto, no hay árbol con lucecitas pero sí
aparece el santo con sus pajes y muchos paquetes. El doctor
Drosselmeyer, hace de contrapunto entre fantasía y
realidad. Con su lámpara mágica cuenta la historia
del rey de los ratones que pide la mano a una princesa. Al
ser rechazado embruja al príncipe que ha de casarse
con ella y lo convierte en un muñeco-cascanueces. En
esta realización, que es una de las innumerables versiones
de este clásico, poco se conserva del original aparte
del Grand Pas de Deux del segundo acto. Lo que permanece intacto
es la música, el hechizo de la maravillosa partitura
de Tchaikovski, según algunos la principal razón
del éxito universal de este ballet.
El
coreógrafo holandés Toer van Schayk es un "multitalentoso"
que siempre sorprende a la hora de poner en escena los grandes
clásicos. Suyo es, además de su parte en la
coreografía, el diseño de los espectaculares
decorados y los ochenta y cuatro diferentes trajes. Además
del elenco del Het Nationale Ballet bailan en "El Cascanueces"
cuarenta y ocho alumnos de la Nationale Ballet Academie en
los papeles de ratoncitos, soldaditos, niños en la
fiesta y los protagonistas Clara y su hermano Frits en varios
repartos. Por lo sofisticado del montaje técnico y
el tamaño de los decorados "El Cacanueces"
del Het Nationale Ballet solamente puede ser representado
en su sede, el Muziektheater de Amsterdam. Dado que Holanda
es un país pequeño, el público de La
Haya tarda media hora en tren para llegar a la capital, los
que llegan desde Rótterdam, una hora, y los de Amberes
(Bélgica), dos horas.
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BALLET
NACIONAL DE MEXICO
Música viva
Por Patricia
Aulestia (México)
Ya
no son los tiempos de Serge Diaghilev y sus Ballets
Russes, ni los años de Miguel Covarrubias y el
Ballet Mexicano de la Academia de la Danza Mexicana.
Ahora, son los tiempos de Guillermina Bravo y el Ballet
Nacional de México (BNM) con un hecho inusitado:
una temporada de danza contemporánea acompañada
con música en vivo, tal como lo presentaron Diaghilev
o Covarrubias en su época. La visionaria dirección
de Bravo con su equipo de coreógrafos y bailarines,
apoyados por los gobiernos de los Estados de Querétaro
y Guanajuato, hace posible un fenómeno que desde
hace largo tiempo no ocurría en México:
la presentación de la compañía
junto a la orquesta sinfónica de la universidad
guanajuatense dirigida por el valenciano José
Luis Castillo. Más de ciento veinte artistas
en el esplendoroso escenario del Palacio de Bellas Artes.
Bravo,
creadora emérita, fundó en la capital
de Querétaro el Centro Nacional de Danza Contemporánea
en 1991. Allí se albergan el BNM (1948) y el
Colegio Nacional de Danza Contemporánea (1991).
La orquesta está festejando su 50 aniversario.
El resultado: dos instituciones de reconocida trayectoria
nacional que unidas logran crear un espectáculo
único "La consagración
y otras
primaveras" en el que abordan obras significativas
de tres grandes compositores, Vivaldi, Debussy y Stravinsky
y de tres talentosos coreógrafos Luis Arreguín
Rossana Filomarino y Jaime Blanc.
La
temporada comenzó en el Auditorio del Estado
de Guanajuato y continuó en el Palacio de Bellas
Artes. Para Bravo, trabajar con música en vivo
después de tantos años de hacerlo con
música grabada, significó un reto en sí
mismo. "Estamos acostumbrados a un tiempo exacto
-confiesa- y cada director de orquesta tiene su propia
interpretación, por lo tanto, aunque sea la misma
partitura, melodía y ritmo, hay un cambio en
los tiempos a los que los bailarines tienen que responder.
Esta situación implica un doble desafío
para ellos. Por un lado está la energía
que comparten con el público, y por el otro,
la que comparten con los músicos."
"La
Consagración
y otras primaveras" fue
concebido por coreógrafos, bailarines y músicos
con la idea de hacer un espectáculo que trascendiera
ciertas pautas. "Por ello -comenta Castillo- pensamos
en estas tres reflexiones de un mismo hecho visto por
tres compositores que pertenecen a épocas distinta,
y por un trío de creadores radicalmente diferentes.
Esto la convierte en una producción con una propuesta
muy temeraria".
Arreguín
en "La primavera" basada en "Las cuatro
estaciones" (1725), de Antonio Vivaldi creó
una obra satírica que casi llega al absurdo,
con diseños de vestuario de Cordelia Dvorak e
iluminación de Gabriel Pascal y Vanessa Hernández.
Según José Luis Castillo el soneto que
se incluye en la partitura se presupone que es de Vivaldi:
"
A los alegres sonidos de la rústica
gaita ninfas y pastores danzan en su lugar favorito
cuando aparece brillante la primavera".
Filomarino,
en el "Canto a la primavera" realiza una obra
que se sustenta en "Primavera", de Claude
Debussy, las ideas de Xavier Villaurrutia y las imágenes
de los pintores impresionistas. De esta manera logra
metáforas líricas contrastadas con impulsos
corporales crecientes en los que sus intérpretes
tienen el sello vigoroso del BNM. El diseño de
vestuario es de Rossana y la iluminación es de
Mónica Kubli.
Blanc
en "La consagración de la primavera"
de Igor Stravinsky tomó la decisión de
hacer la coreografía a partir del guión
original de la obra, que trata fundamentalmente del
sacrificio de una doncella, en beneficio de la comunidad,
para que la primavera vuelva a ese lugar". Con
un lenguaje en el cual pretende utilizar la técnica
de la danza contemporánea Blanc da sentido
a lo primitivo, lo ritual, lo ceremonial. El vestuario
es diseño de Dvorak y la iluminación y
escenografía es de Kubli.
José
Luis Castillo informó que este proyecto conjunto
se inició con el montaje de "Carmina Burana"
de Carl Orff, con coreografía de Luis Arreguín.
Esta obra se representó en el reciente "Homenaje
a Guillermina Bravo" que realizó la Temporada
Internacional de Danza Contemporánea de Colombia,
donde se reconocieron los méritos de la maestra,
por su vida, su obra y su legado en la danza, hecho
que culminó con la entrega de la Condecoración
de la Gobernación de Antioquía en Medellín.
Castillo también señalo el trabajo titánico
realizado por las promotoras Verónica Rodríguez
y Adriana Camarena quienes aunaron los apoyos gubernamentales
y de la iniciativa privada para realizar esta temporada
extraordinaria.
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"Carmina
Burana" de Carl Orff, con coreografía
de Luis Arreguín dio el puntapié inicial
para este ciclo con música en vivo. |
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Linda Haymes y Derek Gaffney, una historia de
amor que se mezcla con los olores y sabores de la
cocina.
Fotos: Derek Gaffney |
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"THE
DANCING GOURMET" RECIPES TO KEEP YOU
ON YOUR TOES! LIBRO DE LYNDA HYME
Viva
la danza, viva la panza
Por
Maritza
Gueler (USA)
Ya
en la barra, en primera posición,
los "Appetizers", también
llamados "entrée" en francés
o "entradas" en español.
El "Pas de Soupe" viene en la
segunda posición, y a partir de allí,
el trabajo de precalentamiento comienza
a hacerse más sofisticado. Ensaladas
en la tercera, diseños vegetarianos
para la cuarta, y para la quinta, en el
centro del escenario, el despliegue del
plato principal. En la sexta posición,
un viaje al país de los dulces termina
con una clase de danza y sabores que Lynda
Hymes se ocupó de desglosar a través
de largos años de experiencia en
uno y en otro bando. "The Dancing Gourmet.
Recipes to Keep You on Your Toes!",
no es un libro de recetas dietéticas
dedicada a los bailarines, tampoco es una
guía nutricional para mantenerse
en forma, es, simplemente, un libro del
buen comer. Con fotos realizadas por el
fotógrafo Derek Gaffney, el libro
hace un recorrido por una variedad de platos
que pertenecen a la cocina china, japonesa,
europea y mediterránea. "Este
es un libro internacional, igual que la
danza", acota Derek.
Sabores,
olores, colores y texturas diferentes, se
suman en esta colección de más
de cien recetas "saludables" que
sirven de guía y modelo para los
bailarines y también, para los que
no lo son. Casi una historia de vida que
se plasma en la experiencia recogida de
viajes a diferentes partes del mundo y también
de años de entrenamiento dentro del
mundo de la danza. Si la historia comenzara
con el tradicional "Había una
vez
", se podría decir
que Lynda Hymes comenzó a cocinar
a los 8 años. Su padre le había
asignado un menú con sus precios
respectivos y todos los días le tocaba
hacer un plato distinto. Allí comenzó
a ganar sus primeros dinerillos, apenas
unos centavos simbólicos que la estimulaban
a seguir. "Ese fue mi primer restaurante",
confiesa. Después, sus clases de
ballet, la escuela secundaria y la universidad
la tuvieron muy ocupada durante un largo
período. Linda tenía como
objetivo ser una bailarina profesional,
y lo logró. Pasó por la School
of American Ballet en Nueva York, bailó
durante 15 años en el Pennsylvania
Ballet Company, San Francisco Dance Theatre
y como "principal dancer" en el
American Ballet Company y en el Ohio Ballet.
Fue
justamente en Ohio donde logró alquilar
un departamento amplio, con una cocina grande.
"Esa fue la primera posibilidad que
tuve en muchos años de comprar sartenes
y cacerolas sin pensar en el espacio -confiesa-
y comencé a coleccionar más
recetas y a desarrollar mi propio estilo."
Cada vez que compraba un nuevo libro de
cocina hacía una fiesta con sus compañeros
de la compañía para que probaran
sus nuevas recetas. En Ohio también,
encontró el amor. Por entonces, Derek
Gaffney era dueño del único
bistró que había en la ciudad.
Allí iban todos los bailarines del
Ohio Ballet después de las funciones
para escapar de la comida "chatarra"
de las típicas cadenas de restaurantes
americanos. Cuando se conocieron, ella le
comentó que quería hacer un
libro de cocina y allí comenzó
la historia de "The Dancing Gourmet.
Recipes to Keep You on Your Toes!".
Linda ya tenía un borrador con todas
sus recetas. Sabía que algún
día las organizaría. Así
fue surgiendo la idea de hacer algo para
los bailarines, sin ser excluyente.
Mientras
la idea se "cocinaba", Linda dejó
de bailar y se fue a Londres para alistarse
en la más clásica y prestigiosa
escuela de cocina del mundo: Le Cordon Bleu
Ecole de Cuisine. Cuando volvió,
trabajó en restaurantes en Nueva
York y en San Francisco y comenzó
a hacer "catering" en tándem
con Derek, quien se ocupa de hacer las fotos
para las ocasiones especiales. Ya decididos
a hacer el libro soñado, pusieron
manos a la obra. En el estudio de su antigua
casa: luz natural, comida real y recién
preparada. De la cocina al estudio en un
abrir y cerrar de ojos. Hoy, el libro recibió
el premio Gourmand World Cookbook por la
mejor fotografía e ilustración.
"Tratamos de mostrar cada uno de los
platos como algo sencillo de hacer -dice
Derek-, sin que la foto intimide. La idea
era proponer comidas que no llevaran mucho
tiempo, que no fueran complejas como para
que un amateur pueda hacerlas sin complicaciones
y sin sentirse intimidado."
La
presentación fue durante el famoso
International Ballet Competition de Jackson,
Mississippi. En tres meses vendieron más
de 6.000 ejemplares. Parte de las ganancias
de las ventas están destinadas a
Career Transitions for Dancers, una institución
sin fines de lucro que se dedica a apoyar
a los bailarines retirados. También
se extendió esta idea entre las escuelas
de danza y muchas de ellas están
usando el libro como un medio para obtener
fondos. "Es muy difícil obtener
dinero para las artes -dice Derek- y vender
un libro de cocina no es lo mismo que pedir
dinero. Además, el libro puede ayudar
a los padres de los bailarines jóvenes.
Es muy importante que los bailarines coman
realmente bien." Si bien el mundo de
la danza es el mercado primario en el que
se sustenta la venta del libro, no es el
único. El objetivo es llegar a otros
grupos y ampliar el mercado.
Comer
bien, rescatar los sabores y el placer de
la comida son los ejes de este libro. Por
otra parte, también se presenta como
una nueva alternativa para que la comida
no sea un pecado. "Creo que muchas
veces habría que decir: no te preocupes
sobre los valores nutritivos de la comida,
aquí tienes los platos que puedes
comer y piensa en el sabor", afirma
Linda, convencida de que ése es un
buen camino para mantenerse saludable, sin
vivir torturado por los gramos de más
o de menos, por las calorías y por
el porcentaje de fibra o de grasa que contiene
cada alimento. "Disfrutar de la comida
es parte del propio bienestar -continúa-.
La danza es lo suficientemente dura como
para no disfrutar de lo que se come. Creo
que no hay que tener miedo de la comida."
En
contra del fantasma de la bulimia y la anorexia,
en contra de la obsesión por comer
y de la idea del hambre permanente que suele
atormentar a los bailarines, "The Dancing
Gourmet. Recipes to Keep You on Your Toes!"
propone revalorizar el placer de disfrutar
los sabores y la frescura de las comidas
para estar fuertes a la hora del entrenamiento
diario. "El único camino para
tener una dieta exitosa es algo que no se
sienta como una dieta. Lo importante es
tener un verdadero acercamiento a una forma
de cocinar que la puedas llevar durante
toda tu vida sin preocuparte ni estar estresado
por la comida y la dieta. La idea es poder
disfrutar de la comida y de la danza. En
la medida que elijas la comida correcta
ya no estarás condicionado psicológicamente
para tener hambre todo el tiempo. Por eso
la he denominado cocina gourmet y divertida."
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"The Dancing Gourmet. Recipes to Keep You
on Your Toes!", un libro de recetas fáciles
y sabrosas. |
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RUDOLF
NUREYEV A 10 AÑOS DE SU MUERTE
Inolvidable
Por Maritza
Gueler (USA)
El
jueves 17 de marzo de 1938 Farida Nureyev se ubicó,
incómoda, en su asiento del Expreso Transiberiano
Número Diecisiete que la llevaría hasta
Vladivostok para encontrarse con su marido. Hamet Nureyev,
era comisario político del ejército en
Kalkhim-gole, una base de artillería cercana
a uno de los puertos más importantes de la Unión
Soviética. Farida viajaba con sus tres hijas,
Rosa (de 10 años), Lilia (de 5 años) y
Rezida,(de 3 años). Por entonces, estaba embarazada
y con grandes esperanzas de tener un varón. Para
una familia musulmana de raíces tártaras,
un hijo varón era esencial. El tren transitaba
por un pintoresco pueblo llamado Razdolnaya cuando Farida
no pudo más. Rudolf Nureyev fue "sacado
del útero a sacudones", tal como él
mismo comentó alguna vez. Cuando el transiberiano
hizo la siguiente parada en Razdolnaya, Rosa envió
un telegrama a su padre para darle la noticia de que,
al fin, había llegado el varón. "Me
agrada pensar en mi nacimiento
Siempre lo considero
el suceso más romántico de mi vida",
dijo Nureyev años después.
Ya
terminaba 1945, y era la víspera de Año
Nuevo cuando Rudolf pisó por primera vez un teatro.
"Fue amor a primera vista", dijo. Su madre
había conseguido una sola entrada para una gala
especial del Ballet de Ufa. A pesar de eso, Razida fue
con tres de sus hijos, en un intento por conseguir alguna
más. Cuando llegaron, la gente se apretujaba
contra la puerta hasta que terminaron derrumbándolas.
En medio de la confusión Razida buscó
su butaca y se sentó con sus tres hijos. El ballet
interpretaba esa noche "Canción de las grullas",
una historia bashkiri sobre el bien y el mal. Rudolf
Nureyev, con sus siete años, permaneció
inmóvil durante toda la función. "Desde
el momento en que entré en ese lugar mágico
-dijo en su autobiografía- sentí que de
verdad había dejado el mundo, llevado muy lejos
de todo lo que conocía, por un sueño escenificado
para mí solo
Quedé si habla."
Desde aquel momento supo que lo que más quería
en su vida era bailar. No sabía cómo lo
lograría, pero quería ser bailarín
clásico.
"La
danza no lleva comida a la mesa", le dijo su padre.
No obstante, como miembro del cuerpo de baile del ballet
de la Ópera de Ufa, Rudolf llegó a ganar
igual o más que su padre, con quien, progresivamente,
iba empeorando la relación. Al principio estudió
danzas folklóricas, hasta que en 1955 ingresó
en la Escuela de Ballet Vaganova de Leningrado, y dos
años más tarde, al Ballet Kirov, donde
se convirtió en solista.
Luego
de una exitosa gira por Europa junto a la compañía
rusa, en 1961, al llegar a París, Nureyev pidió
asilo político. En su primera conferencia de
prensa en Occidente, mientras soportaba el acoso de
los flashes, la pregunta acerca de su temor a las represalias
sobre su familia fue inevitable. "Más me
preocupa mi profesor de danza en Leningrado -confesó-.
Viví en su casa estos últimos años,
es mi mejor amigo y temo que le adjudiquen responsabilidad
en esta determinación". Durante los meses
siguientes Alexander Ivanovich Pushkin, el profesor
de mayor reputación de la Escuela Vaganova del
Ballet Kirov, fue interrogado por la KGB por hacerlo
responsable de la deserción de su alumno favorito.
Algo de razón había en todo eso. Pushkin
cobijó a aquel tardío aprendiz con escasa
formación técnica, lo estimuló
para encontrar la libertad de pensamiento y comprendió
cada una de sus demandas afectivas y emocionales.
Ya
en occidente, Nureyev era un "alma solitaria".
Bailaba en la compañía del Marqués
de Cuevas cuando viajó a Dinamarca y allí
se produjo el primer encuentro con el bailarín
Erik Bruhm. Para Nureyev, así como para muchos
en el mundo de la danza, Bruhm resultaba irresistible.
Era la primera vez que Rudolf estaba enamorado. Ambos
vivieron una relación muy especial durante varios
años. Un día, el teléfono sonó
y una voz pequeña dijo: "Habla Margot Fonteyn,
¿Le gustaría bailar en mi gala en Londres?".
Rudolf quedó perplejo, pero halagado al mismo
tiempo. Se embarcó para Londres en una misión
casi secreta para ultimar los detalles de aquella gala
y para conocer a una de las más reconocidas bailarinas
del Royal Ballet de Londres. No quería escándalos
con la prensa, si bien por ese entonces su fama no había
alcanzado los niveles a los que llegó años
más tarde.
Después
de ensayos conflictivos, la gala llegó. Cuando
se oyeron los primeros compases del "Poema trágico"
de Scriabin sobre el que Frederick Ashton había
creado una obra para el recién llegado, el público
contuvo el aliento. Al final de la función, la
gente no se conformaba con un autógrafo, querían
tocarlo, besarlo. Allí quedó signado ese
extraño magnetismo que sólo ostentan los
genios. "A partir del momento en que Rudolf Nureyev
tomó conciencia de su talento y de su conflictiva
e incontrolable personalidad observa Tito Barbon
(ver Quiénes
somos), no pudo, o no supo conciliar esa ambivalencia.
Fue un loco solitario, pero un loco genial. Tenía
la cuota de locura que todo verdadero artista lleva
consigo; sin ella, serían personas comunes y
no elegidos. En el caso de Nureyev, esa
cuota rebasó. Pensar que la danza en occidente,
y sobre todo la masculina, tuvo un antes y un después
de Rudolf Nureyev es una realidad."
Su
afán perfeccionista, su memoria incomparable
para captar los movimientos, su talento como dibujante
y su extraordinaria sensibilidad, a veces se empañaban
con la violencia de su carácter. Cuando en 1962
debutó junto a Margot Fonteyn en Londres en el
Covent Garden, "Giselle" fue la primera obra
que bailaron juntos, hito irrevocable de una dupla que,
tanto en la vida como el arte estuvo marcada por la
pasión y un amor entrañable. Detrás
del bailarín, el coreógrafo. Polifacético,
Nureyev fue también director y actor de cine
en las películas "Don Quijote" (1972)
y "Valentino"(1977) respectivamente. Después
de su retiro tardío como bailarín fue
director de orquesta (1991/2). Durante la última
función, de "La Bayadera", en octubre
de 1992, Rudolf Nureyev dio sus últimos pasos
sobre el escenario. Apenas caminaba. Ese mismo día,
el ministro de cultura de Francia Jacques Lang lo nombró
"Chevalier de la Légion d'Honneur"
y "Commandeur des Arts et des Lettres". Nureyev
había peleado desde hacía casi 10 años
con el SIDA, en los tiempos en que comenzaban a hacerse
las primeras investigaciones. El 6 de enero, de 1993,
a las 3:45, Rudolf Nureyev murió en su casa.
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Margot
Fonteyn y Rudolf Nureyev en el Pas de deux de "El
Corsario", teatro alla Scala de Milán,
1966.
Foto: Archivo. |
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| Zenaida
Armenteros, bailarina emérita, cantante y
profesora de las más puras tradiciones afrocubanas.
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ZENAIDA
ARMENTEROS
Medio siglo para una
diva
Por Enrique Águila Torres (Cuba)
"Diva
de ébano del folklore cubano", Zenaida Armenteros
lleva sobre sus espaldas más de 55 años
de vida artística. No obstante, su fama cobró
vuelo a partir de su debut en el Conjunto Folklórico
Nacional de Cuba (CFN), fundado por el célebre
Rogelio Martínez Furé. Allí interpretó
los principales papeles como bailarina y se desdobló
como extraordinaria actriz y magnífica cantante.
Tantos años de tablas parecen demasiado para
una morena cubana que llegó a la cima del baile
folklórico, de la misma manera que Alicia Alonso
lo fue en la danza clásica.
Delgada,
elegante, fina, locuaz, auténtica hija de la
"Caridad del cobre", patrona de Cuba. Reina
del sincretismo escénico, Armenteros, aclamada
en Cuba y en el mundo, es frágil y exuberante
en todas sus danzas: "Oyá", la terrible
dueña del cementerio, "Yemaya", la
diosa de las aguas vibra en su sangre. Antes de que
se fundara el CFN, su nombre ya había comenzado
a sonar de la mano de Obdulio Morales en espectáculos
de finales de los 50. Confesó Martínez
Furé alguna vez que no necesitó verla
bailar o escucharla cantar para saber que aquella mujer
establecería su propio reinado en el ámbito
de las tradiciones culturales cubanas.
En
su voz se mecen las habaneras. Una "Oración
Caribe" que nadie cantó en Cuba, creación
indiscutible de Agustín Lara, reaparece en cada
homenaje celebrado en honor del maestro mexicano. Nadie
olvida ese final desgarrador con el que cierra uno de
los temas que la justifican como leyenda, "El Alafín
de Oyó", como también, "Odebí
el cazador". La diva se ha convertido, a lo largo
de todos estos años en un emblema de la mixtura
artística de las tradiciones africanas y su transculturación
en Cuba. No obstante, Armenteros abarca un espectro
aún más amplio y puede multiplicar su
figura en la ejecución de un "Guateque",
o en una fantástica habanera. Seductora como
la reina de Tákna, mantiene la fuerza y la vigencia
de una estrella.
Martínez
Furé, admite que Armenteros "ha sido y es
maestra de la más profunda y esencial cubanía
en las artes escénicas". En diciembre del
año 2001 se inició esta serie de festejos
con carácter de homenaje que se ensamblan a su
vez con los 40 años del CFN. Luego, la diva,
también pasó por la Bienal de Lyon, con
su enhiesta figura y su bagaje de historia y tradición.
Una "diosa negra" inimitable que permite que
los ritmos afrocubanos revivan y la danza se vuelva
poesía y rito al mismo tiempo.
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HOMENAJE
A LUCY TELGE
A la maestra
con cariño
Por Vannia
Ibargüen (Perú)
Tal
como ocurre todos los años, el Consejo
Nacional de Danza del Perú elige a una
personalidad destacada por su labor en pro del
arte de la danza. Esta vez, la entidad dirigida
por Sylvia Whilar de Muelle, con el apoyo del
Centro de Artes Escénicas de Lima, presentó
su segunda edición de la Gala de la Danza,
evento en el que se rindió homenaje a Lucy
Telge, fundadora y directora del Ballet del Teatro
Municipal de Lima. Desde hace 44 años Telge
está dedicada a la formación de
bailarines profesionales del más alto nivel.
Pilar esencial de la danza clásica en el
Perú, su tarea principal fue la de mantener
vivo el legado de los grandes ballets.
En
1967 fundó su Estudio de Ballet y viajó
en diferentes oportunidades al extranjero para
perfeccionarse en la enseñanza. En su larga
trayectoria, ocupó cargos fundamentales
en la promoción de la educación
artística en el país y ya por el
año 1983, formó el ahora reconocido
Ballet del Teatro Municipal de Lima. Tres años
más tarde montó el ballet "El
Lago de los Cisnes" en su versión
completa, un hecho inédito en el Perú.
De esta manera inició un ciclo destinado
a las obras de repertorio clásico.
Más
allá de las distinciones formales que recibió
repetidas veces de instituciones importantes relacionadas
con la cultura y el gobierno peruano, sus mejores
premios son sus logros como maestra preparadora.
Muchos de sus alumnos obtuvieron galardones en
concursos internacionales, como también
becas y contratos de trabajo en las escuelas y
compañías de ballet del extranjero.
Cuando
comenzó con la compañía,
ella misma se ocupaba de toda la producción.
"La primera vez que me propuse encargarme
de la confección del vestuario estaba preocupada
-confiesa-, no sabía nada de costura. Pero,
como siempre, cuando uno hace algo por primera
vez quizá no salga perfecto, la segunda
vez habrá menos errores y la siguiente,
mejorará." Si bien en estos nuevos
tiempos la compañía cuenta con personal
dedicado a labores de vestuario, montaje, promoción
y producción, Telge, con gran profesionalismo,
y un cariño casi maternal, cuida los más
mínimos detalles de cada puesta en escena.
Con
este programa especial, a través del cual
se cierra la temporada de ballet, el Consejo Nacional
de Danza de Perú eligió reconocer
la trayectoria y la dedicación de Lucy
Telge. Sorpresas coreográficas que regresaron
del pasado, obras del presente, y también
estrenos. Nadie faltó a la cita. Primero
llegaron las alumnas que "la maestra"
formó desde niñas, primeras bailarinas
de otros tiempos y ahora, maestras y directoras
de importantes grupos. Para esta ocasión
interpretaron una coreografía de Telge
realizada en 1969.
Integraron
este espectáculo obras de danza contemporánea
a cargo de los grupos Danza Viva y Contémpora,
y de danza clásica como la variación
de "Coppélia" -interpretada por
Marisol López, alumna de Telge que ganó
la Medalla de Oro en el Festival Internacional
de Ballet de Trujillo (Perú, 2001). Los
primeros bailarines del Ballet del Teatro Municipal
de Lima llegaron con fragmentos de "Don Quijote"
y "El lago de los cisnes" y las alumnas
de la clase avanzada del Estudio de Ballet Lucy
Telge, interpretaron una alegre pieza norteamericana
llamada "Interplay", con un derroche
de vitalidad que contagió al público.
Finalmente, y para recordar el éxito que
tuvieron en la Gala del Concurso Internacional
de Helsinki hace 8 años, subió a
escena "Nous Sommes" de Jimmy Gamonet,
ex-alumno de Lucy Telge y reconocido coreógrafo
residente del Miami City Ballet. Esta pieza fue
catalogada como lo mejor de la noche a través
de una ovación similar a la que tuvo en
la gala del concurso. Como final de fiesta: un
recorrido por la vida de la homenajeada a través
de una emotiva exposición multimedia, que
destacó momentos de su vida dedicada al
ballet.
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Una
chilena en México
Por
Mabel
Diana (Desde México)
Después
de enviar su propuesta coreográfica en
un video, con un adelanto de tres minutos de la
obra, la coreógrafa chilena Isabel Croxatto
fue una de los diez coreógrafos seleccionados
en la categoría A y la única de
una compañía extranjera, para participar
en el Premio INBA-UAM, Concurso de Composición
Coreográfica Contemporánea en México.
Los otros extranjeros fueron Darryl Thomas y Valerie
Bergman en la categoría B y varios latinoamericanos
que participaron con compañías mexicanas.
Durante
un maratón de seis días consecutivos,
desde el 8 hasta el 13 de noviembre, treinta y
siete compañías de danza, casi en
su totalidad mexicanas, formaron parte de este
encuentro. Las coreografías debían
tener como máximo 12 minutos de duración.
Presentarse en un concurso siempre tiene el inconveniente
de no saber que es lo que atraerá más
al jurado, y las reglas para medir la creación
siempre son diferentes según quien las
maneje. Lo subjetivo no deja de jugar, y siempre
hay disconformes.
Esta
vez el público, fiel asistente, tenía
sus favoritos que, como era previsible, no eran
los mismos que los que eligió el jurado.
Una de las favoritas fue Isabel Croxatto. Su participación
fue realmente impecable. Su coreografía
"Diosas", mantuvo en suspenso a la audiencia
los 12 minutos que duró la obra. Las tres
bailarinas, Paula Olivares, Isabel Croxatto y
Javiera Alarcón atraparon la atención
del público a través de una atmósfera
de ensoñación. El espacio cubierto
de varas de bambú que surgían del
suelo hasta perderse en el cielo del foro, lo
transformaron en una selva de colores verdes-azules.
Carlos Gallardo el escenógrafo, resolvió
toda la ambientación con estructuras livianas
de telas transparentes. Las "diosas"
se movían entre ellas, creando diseños
lineales y circulares, con cambios de niveles
y de dinámicas que permitían entrar
en un mundo sensual y onírico.
Elías
Sepúlveda sostuvo el clima con una iluminación
que resaltó los rasgos y marcó los
contornos de las bailarinas y la escenografía.
El vestuario de Beatriz Zamora fue otro acierto.
Una falda larga, con cintura ancha, con profundos
tajos a cada lado, permitía ver el movimiento
de las piernas. Su color verde tornasolado, contrastaba
con la tanga roja que aparecía repentinamente.
Los pechos desnudos y una larga trenza completaban
el atuendo. Las bailarinas, con sus diferentes
personalidades, se aunaban en los movimientos.
La música original de Cuty Aste al ser
compuesta en paralelo con la coreografía,
fue otro de los personajes de la historia. Un
cerrado aplauso y un coro de bravos coronaron
su actuación.
No
ganaron. Pero esta presentación sirvió
para que las invitaran el próximo año
a hacer una gira por diferentes ciudades de México.
Isabel Croxatto es la directora de la compañía
Abundanza. Esta presentación en México
le permitirá seguir abriendo espacios para
la danza contemporánea chilena.
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| Evoé
Sotelo, coreógrafa ganadora del primer
premio en la categoría A por su obra
"Sombrero de cinco picos".
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PREMIO
INBA-UAM, CONCURSO DE COMPOSICION COREOGRAFICA
CONTEMPORANEA
De aquí y de allá
Por Patricia
Aulestia (México)
Desde
hace 23 años la danza mexicana tiene un
espacio dedicado a quienes están involucrados
directamente en la producción y realización
de espectáculos coreográficos. Nadie
queda fuera de juego en el Premio INBA-UAM, Concurso
de Composición Coreográfica Contemporánea.
Este año, los galardones cayeron sobre
ocho coreógrafos, dos bailarines, un compositor
y un iluminador.
El
jurado estuvo integrado por el crítico
venezolano Carlos Paolillo, la española,
directora de la Compañía de Danza
Tránsit y los coreógrafos mexicanos
Leticia Alvarado, Cora Flores y Francisco Illescas.
Durante los seis días que duró esta
muestra-concurso, espectáculos de diferentes
estilos y tendencias desfilaron con nuevas propuestas
y nuevos nombres. Los premios se otorgan por categorías
establecidas de acuerdo con la trayectoria. La
"A", está destinada a coreógrafos
cuya primera obra presentada públicamente
tenga más de 10 años de antigüedad
y recibe $6.500 dólares al cambio actual.
La categoría "B" engloba a coreógrafos
cuya primera obra tiene menos de 10 años
y más de tres de haberse estrenado a la
fecha del Concurso. El premio en este caso es
de $3.500 dólares. Los coreógrafos
que pueden participar en la categoría "C"
son aquellos cuya primera obra presentada en público
tiene menos de tres años de haberse estrenado
en relación con la fecha del concurso y
el premio es de $3.500 dólares.
Los
primeros lugares en las categorías A, B
y C fueron para los coreógrafos Evoé
Sotelo por "Sombrero de cinco picos"
interpretado por el grupo Quiatora Monorriel,
Omar Carrum por "Mi mente en polvo"
que llevó a escena el ensamble Delfos Danza
Contemporánea y Magdalena Brezzo por "Historias
múltiples", que tuvo como intérpretes
a los integrantes del equipo Camerino 4. En cuanto
a los segundos puestos correspondientes a las
tres categorías, Jaime Camarena por "Libro
del cero" realizado por el grupo A Poc A
Poc Danza, Marcos Ariel Rossi por "Sólo
x 1
instante! (cambie mi vida, sólo
por un instante de
)" interpretado por
el Foramen M. Ballet, y Xitlali Piña Poujol
por "Rutas y voces" a cargo de la Escuela
Profesional de Danza Contemporánea de Mazatlán,
Sinaloa.
Claudia
Lavista y Camilo Chapela fueron señalados
como los mejores ejecutantes. Manuel Mendoza y
Serfio Díaz, mejor iluminación y
música original respectivamente. El "Sombrero
de cinco picos" también fue la coreografía
ganadora del Cuarto Premio de la Crítica
de Danza.
En
la Gala previa al anuncio de los ganadores, se
presentaron algunos de los grupos galardonados
en años anteriores. "Lazos",
de Duane Cochran con música de Igor Stravinsky,
fue interpretada por el grupo Aksenti Danza Contemporánea,
Cochran (piano) y Ulises Aguirre (violín).
Una obra premiada en 1989, "¿Y ahora
qué? A la luz de la luna llena todos los
corazones pintan pálido" de Rodolfo
Maya, realizada por el Ballet Moderno de México.
"Trío y cordón" de Víctor
Manuel Ruiz y Claudia Lavista fue interpretada
por Delfos Danza Contemporánea y "México
City" de Vicente Silva Sanjinés, por
el Proyecto Ensemble Tiempo de Bailar.
Este
premio, esperado todos los años por coreógrafos
y bailarines es uno de los hechos más relevantes
de la danza mexicana. Por otra parte, constituye
uno de los más importantes apoyos económicos
para las paupérrimas arcas de los coreógrafos
y también de los grupos de danza que, todos
los años, se endeudan para producir la
nueva obra que competirá para este evento.
El Premio INBA-UAM, Concurso de Composición
Coreográfica Contemporánea, sin
duda, ha sido el eje para el desarrollo de lo
que hoy es la danza contemporánea mexicana.
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