LA
DANZA
Hacia atrás
y hacia delante
Por Tito
Barbón (Uruguay)
a
Danza es la madre de todas las artes", sentenció
G. Sachs. Ella subyace en el tiempo y el espacio. Los
diseños rítmicos del movimiento, el sentido
plástico del espacio, la representación
de un mundo visto o imaginado, todo ello lo crea el
hombre en su cuerpo por medio de la danza.
Pero
recomponer la danza o la música de las culturas
que nos precedieron, es definitivamente imposible. Sólo
quedan vestigios en diseños rupestres o fragmentos
de esculturas en los que se percibe la gracia de una
figura que sostiene un instrumento musical, o una ronda
de ninfas, sátiros, bacantes y faunos que imaginamos
danzando profana o sagradamente.
Cómo
fueron exactamente esa música y esa danza, nunca
será revelado. Esta realidad, comparable a la
violenta transformación del sistema ecológico
y la consiguiente desaparición de especies del
mundo animal y vegetal nos persigue desde los comienzos
de la humanidad.
Afortunadamente,
hacia el final de la Edad Media y para regocijo de la
cultura universal, lograron codificarse signos que hicieron
posible "escribir" la música. Aparecieron
también tratados de danza en los que se describen
conceptos, pasos y gestos, que permitieron iniciar así
el proceso de recomposición de diferentes manifestaciones
de danza que hasta ese momento sólo eran rescatados
por la tradición oral.
Doménico
da Piacenza fue el primero en dejar testimonio de la
danza de su época. Le siguieron innumerables
trabajos que forman parte del legado "verdadero"
de nuestro arte. Es entonces que la danza recorrió
triunfalmente el universo en sus más variadas
formas, pero sin perder la cruel condición de
efímera y perecedera. A comienzos del siglo pasado,
con la aparición de la séptima de las
artes, el cine, se inicia para la danza el proceso por
el cual perderá esa condición, y podrá
ser revivida a perpetuidad. La televisión, el
video y hasta la computadora, conformaron otros revolucionarios
y recientes aportes para este fin; gracias a ellos podemos
afirmar que la danza documentada, forma parte de la
cultura superior y del patrimonio espiritual de la humanidad.
Se
suma a esto la información y difusión
de la danza que, por medio de publicaciones periódicas
ofrecen algunos países privilegiados; información
a la que también se puede acceder por Internet.
DANZA en Español es un heroico y valioso
ejemplo de ello, quienes participan de este proyecto
pueden estar muy orgullosos del resultado. La publicación
ofrece generosamente el mejor material informativo a
todos los apasionados de la danza de habla hispana,
especialmente a los de países Latinoamericanos.
En el primer aniversario de su aparición es justo
reconocer que merecen nuestro sincero agradecimiento
por el fervor con que nos entregan su revista.
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