MOMIX
La magia del Momix
Por Célida Villalón (USA)

¿Son bailarines, acróbatas o simplemente ilusionistas? Puede llegarse a la conclusión que incluyen las tres categorías, aunque la coreografía es mayormente acrobática, con un agradable tinte de comicidad. Establecido desde hace una veintena de años por Moses Pendleton, quien aún lo dirige, el espectáculo de Momix es muy entretenido, resaltado por la luminotecnia de Joshua Starbruck y el propio Pendleton, quienes con un magnífico juego de luces, no necesitan escenografía real para situar al espectador en cualquier parte de la galaxia que se le antoje al imaginativo coreógrafo. El programa cita una larga lista de colaboradores técnicos, y los diez intérpretes de ambos sexos que componen el colectivo, no son nombrados individualmente como ejecutantes de cada número a presentar, sino incluidos al comienzo del programa escrito.

El espectáculo titulado "Opus Cactus" parece estar inspirado en el cactus que se conoce como el "girasol del desierto" y contiene escenas –diecinueve en total– del oeste norteamericano donde pueden encontrarse alusiones en forma y sonido a las distintas especies humanas, vegetales y animales que habitan en esas planicies.

Entre las escenas más sorprendentes, "Sonoran: But Not Asleep" que abre el espectáculo, con música (electrónica) de Bach, presenta a un hombre ataviado en blanco que se mece y se retuerce en una hamaca. Las otras que prosiguen, llevan acompañamiento de cantos rituales de indios americanos, así como otros originales de los Swingle Singers y de Brian Eno.

"Pole Dance" (sí, todas las estampas son identificadas por un título apropiado), es una lucha de un trío de hombres de una tribu imaginaria que se pelean entre ellos usando largas varas. "Tracking the Earth" es una simpática carrera de hombres que se deslizan velozmente sobre el pecho, de lado a lado del escenario, acostados sobre "skateboards" (monopatines), y a quienes se unen las mujeres, para suscitar, a continuación, discrepancias entre los sexos.

"Gila Dance" resulta hechizante y a la vez graciosa: un enorme reptil formado por varios individuos que se retuercen sobre el suelo, con el cabecilla ataviado con un adorno de cabeza como si fuera un dragón chino. Al final, la bestia se parte en pedazos, todos los que la componen se separan y caen inertes de manera cómica y estrepitosa.

El emocionante "Dream Catcher" está a cargo de una pareja sobre un giroscopio, que al final abandonan, para impulsarlo con tal maestría de un lado a otro mientras están acostados sobre sus espaldas, que logran que les pase por encima sin tocarlos.

"Sundance" es la más atractiva de las danzas. En ella cuatro mujeres se cubren el cuerpo con enormes abanicos que usan a veces como enormes "tutús", y otras como alas; en momentos de mayor inventiva aún, pueden parecer decorados. Al final, cuando las danzarinas levantan los abanicos, se descubre que están ataviadas con ligeras túnicas blancas, cuyas pequeñas sayas vuelan al aire impulsadas por los gráciles movimientos de las intérpretes. Hay también una danza del fuego realizada con el escenario totalmente oscuro para mayor efecto, mientras el solitario intérprete y autor de la coreografía, Brian Sanders, hace su baile con dos fogatas reales en los pies.

Hay también hombres que simulan animalillos saltarines, así como enormes plantas rodadoras (tumbleweeds) lumínicas que surcan el escenario como impulsadas por los vientos del desierto. Aquí la inventiva de Pendleton alcanza alturas insospechadas. Genial teatralidad es el atributo mayor que corona los esfuerzos del Momix. El hechizante espectáculo bien vale el precio de la entrada al teatro Joyce.

 
 
"Gila Dance", un extraño dragón que se desarma, interpretado por los integrantes de Momix.
Foto: John Vartoogian. Gentileza de Richard Kornberg & Associates.
 
 
 
 
 
Estilización respetuosa y transgresora impuesta por el bailaor Rafael Amargo y en su espectáculo "Amargo".
 
 
 

APERTURA DEL FESTIVAL DANTZALDIA EN EL PAIS VASCO
Pequeña amargura
Por Iratxe de Arantzibia (España) *

El Palacio Euskalduna de Bilbao acogió la inauguración de la tercera edición del festival de danza contemporánea Dantzaldia. El "bailaor" flamenco Rafael Amargo fue el encargado de iniciar este ciclo de danza con su espectáculo "Amargo". Concebido como una suite sin argumento, crisol de los elementos más significativos de la tradición flamenca –amor, soledad, madre o cruz, entre otros–, este coreógrafo confecciona su espectáculo a través de once escenas de calado diferente: desde una pequeña antología de varios palos del arte gitano (soleá por bulerías, alegrías, tientos, sevillanas y otros) hasta una suave estilización de la danza contemporánea con sutiles toques de jazz tienen cabida en su magno montaje de más de dos horas de duración.

"Amargo" nace bajo el signo de la paradoja: estilización respetuosa y transgresora -tradicional y actual, todo ello a un mismo tiempo-, de la tradición más pura del arte flamenco. Precisamente ahí es donde Rafael Amargo, bailarín y coreógrafo ecléctico, delata las fuentes heterogéneas de las que ha bebido en su formación. Se nutrió de los mejores maestros en su aprendizaje del flamenco, pero, a la vez, ha asimilado otro tipo de tendencias coreográficas, como las enseñanzas de Marta Graham, durante su estancia en Nueva York. Si bien su lenguaje coreográfico básico tiende hacia el flamenco, no es menos cierto que el "feeling" y los "porte de bras" se encuentran más cercanos al espíritu de la danza contemporánea.

Pese a la concepción personalista de su montaje, el coreógrafo huye de alimentar su egolatría a través de un excesivo acaparamiento de la escena. Resulta obvio que él ostenta el papel de "primer bailaor", no obstante, muestra una actitud generosa hacia el resto de su compañía al permitirles lucirse y bailar, sin necesidad de cobijarse constantemente bajo la sombra de su figura. Sin embargo, resulta de ley señalar que Rafael Amargo no tuvo su día en el bilbaíno Palacio Euskalduna. Al principio, se mostró distante y su danza se tornó en movimiento bello desde el punto de vista plástico, pero no halló el canal de comunicación con el público. En una muestra de altivez castiza, reclamaba los aplausos, para después ignorarlos. Poco a poco, fue entrando más y más en la escena hasta arrancar unas cálidas palmas del patio de butacas. Por fin, se produjo el "feed-back" y brotó lo mejor de su calidad y virtuosismo como intérprete.

Adolece el espectáculo de una excesiva duración, eso sí, trufada de intermedios musicales, pero, aún y todo, la decena de breves piezas, más propinas, resultan muy largas para el espectador. Sin olvidar el trabajo grupal en los palos flamencos, habría que destacar las escenas "Soledad...desaliento" y "Querer no es amar" como síntesis entre la visceralidad flamenca y el sobrio lirismo de una danza contemporánea, empleado en un tempo lento. Sin duda, dos de las piezas más aplaudidas de la velada.

El "bailaor" Rafael Amargo dio inicio al ciclo de danza contemporánea Dantzaldia con su espectáculo "Amargo", galardonado con los Premios Max 2002 al Mejor Bailarín y Mejor Espectáculo de Danza. Los bailarines que integran su compañía son: Olga Ramos Pericet (solista), Mara Martínez (solista), Carmen La Talegona (solista), Pepa Molina, Yolanda Jiménez, Sara Campos, Daniel Doña y Marcos Flores. Junto a ellos, los músicos Juan Cortés (piano), David Moreira (violín), Eduardo Cortés (guitarra), Basilio García (guitarra), Antonio Santiago (cantaor), Sandra Rincón (cantaora), Tamara López (cantaora) y Salva Cortés (cajón).

De factura impecable, con una cuidada escenografía y diseño de iluminación, cuenta, además, con un vestuario firmado por diseñadores de renombre, Lorenzo Caprile y Juan Duyos. El montaje es un compendio de diferentes escenas que se enmarcan en una doble coordenada: flamenco y danza contemporánea. La pequeña mácula a tan inmenso espectáculo la pone la excesiva duración. Otra cuestión es que Amargo acusara una frialdad ajena a cualquier "bailaor" que se precie. Trabajo impecable que un día aciago no brilló todo lo imaginable. Pese a todo, el público, entregado, aplaudió y ovacionó con locura a Rafael Amargo y a su séquito. Una pequeña amargura.

 

Iratxe de Arantzibia.

Nació en Donostia-San Sebastián, País Vasco. Desde pequeña se sintió fascinada por el mundo del ballet, sobre todo, por el tutú y las puntas. Creció, estudió Derecho y Periodismo en la Universidad del País Vasco, se dedicó, con especial énfasis, a la danza contemporánea y a la danza jazz. Actualmente, cubre el País Vasco para la revista "Por la danza", dirige también, la sección de danza del sitio de Internet "Donostilandia.com", página sobre los temas culturales de San Sebastián. Es miembro de la Asociación de Profesionales de Danza de Guipúzcoa, y fue parte del jurado de selección del Gobierno Vasco para la Muestra de Jóvenes Coreógrafos.

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BALLET NACIONAL DE CHILE
El valor de la diversidad
Por: Mabel Diana (Chile)

El Ballet Nacional Chileno (BANCH) continuó su programación anual con la presentación, en su sede del Teatro Universidad de Chile, del tercer ciclo de este año: el estreno de tres obras de tres coreógrafos chilenos. Desde abril, el "BANCH, danza actual", como ellos mismos se llaman, ha realizado ocho diferentes puestas en escena. Sus montajes presentan una compañía en la que la calidad de su técnica se equipara con su calidad interpretativa, y ofrecen un nivel comparable al de cualquier compañía de danza profesional del ámbito internacional. Gigi Caciuleanu, su director artístico, llamó a su tercer ciclo "Carta blanca a...", y así fue: les dio carta blanca a tres coreógrafos que no forman parte del BANCH, pero que tienen experiencia como bailarines, maestros y coreógrafos. El resultado fue exitoso. El nivel de la compañía les dio a los autores un material humano muy bien entrenado que se amoldó a los requerimientos tan dispares de cada creador.

El programa abrió con "Lapsos Vitales" de Rodrigo Fernández, coreógrafo y director, junto con Valentina Pavez, de la Cia. Danza en Cruz de Chile. Su propuesta se desarrolla a partir de investigar cómo el cerebro emite impulsos eléctricos durante la vigilia o el sueño, los cuales, unidos a los estímulos externos, permiten escribir una especie de partitura, una escritura de movimientos, y elevarla al plano de la danza para devolverle su carácter humano. Fernández hizo bailar a la compañía en grupo, en parejas y en solos. Utilizó un foro con iluminación baja y una proyección de colores en movimiento sobre el ciclorama. La música de José Miguel Candela, con sonidos repetitivos sin llegar a ser minimalistas, perdía su abstracción con la interpretación de los bailarines. Los estímulos eléctricos se transformaron en ondas cerebrales que movieron las emociones. La coreografía no quedó en simple juego de movimientos y pasó a ser un relato de pequeñas historias.

La segunda obra fue "Oscuro secreto de una Historia Mágica" de Esteban Peña, coreógrafo que reside en Francia desde 1990, donde ha trabajado para Dominique Petit, L'Esquisse de Bouvier-Obadia y Opinioni en Movimento de Laura Scozzi, entre otras. Peña toma como base el recuerdo del norte chileno, sus desolados paisajes, sus hombres, sus animales, sus vientos y sus arenas, para recrear, como en un sueño, una historia de sombras. Pasan por la escena personajes incaicos, mujeres lagartijas, mujeres de viento y hombres de las minas. Los bailarines utilizaron unos tabiques de madera como piezas de un juego para armar, que les sirvieron, apilados, como asientos, como soportes, como referencias. Los movieron, los arrojaron, caminaron sobre ellos, los golpearon.

Los personajes, con sus cabezas cubiertas por pasamontañas con orificios para sus ojos, nariz y boca, perdían su identidad y al mismo tiempo se igualaban. No dejarse ver, no reconocerse y al mismo tiempo igualarse al otro. Mineros o incas, igual da. Sólo las mujeres, con las cabezas descubiertas y con sus vestidos blancos, regresaban los sueños dulces. El baile de las parejas -sobre la base musical de canciones de Ángel Parra-, le dio a la historia su carácter onírico. Esteban Peña trabajó con los intérpretes a partir de una idea coreográfica y les solicitó que participaran en el proceso de creación. En el programa se advierte el reconocimiento a la creatividad de los bailarines, que muchas veces se pasa por alto: "Coreografía: Esteban Peña e intérpretes".

La tercera obra, "Cortometraje", de Luis Eduardo Araneda, director de la Séptima Compañía de Danza Contemporánea de Chile. Desde la presentación, una proyección cinematográfica donde aparecen los créditos y los textos de la obra, todo fue apareciendo como en un video-clip. Las escenas se sucedían al igual que en un noticiero, donde se mezclan el poder, la política, la violencia y los espectáculos. La imagen de una mujer en lo alto del ciclorama (la pared desnuda del foro), las parejas o los grupos de bailarines en los distintos espacios. La desnudez del que se entrega sin ocultar nada, y el que se deja adorar sin bajarse de su pedestal. La soledad en medio de la multitud. Araneda plantea encuentros y desencuentros de la gente, que más que nada, buscan el afecto. La música de Pablo Toledo, con un fondo de melancolía acompañó toda la obra. Los intérpretes se integraron tanto a la pieza, como a los engranajes de una máquina donde uno no puede distinguir el componente del todo. Ajustados al mecanismo, lo sostuvieron y participaron de la función.

La selección hecha por Gigi Caciuleanu de estos tres coreógrafos le dio a la compañía la oportunidad de seguir demostrando su profesionalismo y su entrega. Como broche final, los tres coreógrafos sorprendieron al público bailando juntos un divertimento corto, alegre y de celebración para todos.

 
Mabel Diana
Mabel es mexicana, nacida en la Argentina. Si bien es profesora de Educación Física, centró su vocación profesional como bailarina y coreógrafa. Integróvarias compañías de danza contemporánea en la Argentina y en México durante 1968 y '88. Fue becaria del International Training Institute ,YWCA, de Nueva York, en Danza y Teatro(1969). Fue co-directora de la compañía El Cuerpo Mutable (1983-88) y encargada de eventos especiales en la Coordinación Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes de México. También fue directora de la revista "Zona de Danza", editada en México y Directora Operativa de la Editorial Grapondi, S.A. de C.V.(2001-02). En la actualidad vive en Chile y se dedica a la promoción y a la crítica de danza.
 
 
"Oscuro secreto de una Historia Mágica" de Esteban Peña, una realización en la que los bailarines aportaron su creatividad.
Foto: Jorge Sanchez. Gentileza del BANCH
 
 
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"Resurrección", interpretada por Shawn Gannon y Maile Okamura en una historia de amor en medio de la indiferencia.
Foto: Bruce R. Feeley. Gentileza de Cal Performances UCBerkeley.
 
 
 

MARK MORRIS DANCE GROUP
Sr. Morris: ¡Su turno!
Por Martiza Gueler (USA)

Si bien este año la tradicinal aparición del Mark Morris Dance Group, dirigido por el coreógrafo, no volverá al Zellebach Hall de Berkeley con el clásico "Hard Nut", la compañía hizo su aparición anual con un programa que incluyó obras nuevas y antiguas. La música estuvo a cargo de la Berkeley Symphony Orchestra, dirigida con eficiencia y precisión por Robert Cole, quien abordó los géneros más diversos con sutileza y refinamiento.

Una metáfora sobre la indiferencia de la sociedad frente a los afectos genuinos plantea "Resurrección", obra estrenada en julio del 2002, con música de Richar Rodgers ("Slaughter on Tenth Avenue"). Una atractiva síntesis donde se conjuga el humor, el glamour, la sensualidad y el romanticismo. Con un argumento semi abstracto, Morris muestra a dos enamorados inmersos entre la gente. Una bala mata a la mujer, y el hombre vaga desesperado en busca de su amada, y sólo se encuentra frente a una multitud ajena. Entre el cielo y el infierno, la trama parece desarrollarse a través de ciertos hilos argumentales de los ballets clásicos y de los mitos. Finalmente, otra bala toca al protagonista de esta historia de amor y lo conduce al reino donde mora la mujer perdida. Un bello diseño de vestuario de Isaac Mizrahi, basado en el blanco y el negro, dan un toque atractivo a esta coreografía que tiene mucho de jazz, music hall y contemporáneo.

La expectativa de la noche fue el estreno mundial "Something Lies Beyond the Scene", una especie de divertimento basado en "Façade" del compositor William Walton, quien elaboró una partitura con poemas de Edith Sitwell. Textos con humor y cierto sarcasmo, se reúnen en una combinación de ritmos sinfónicos de raíz popular. Con recitantes incluidos, la obra, desde el punto de vista coreográfico, resultó insustancial y poco atractiva. No obstante, los cuatro recitantes, ubicados a un costado del escenario junto al ensamble de cámara dirigido por Cole, pusieron el acento dinámico a esta realización. Charlton Boy, Marjorie Folkman, Shawn Gannon y Mark Morris hicieron un despliegue de ritmos vocales en los cuales los textos se acomodaron al tempo de la música. A metrónomo, y sin fallar en el ritmo, los bailarines y el director hicieron un magnífico trabajo que le disputó el protagónico a la coreografía.

"A Lake", obra de 1991, con música de Franz Joseph Haydn (Concierto para corno No 2) es una visión bucólica que se realza en el tercer movimiento. "Lucky Charm", fue la última obra de la noche, un resplandeciente divertimento con música de Jacques Ibert que se asemeja a una puesta de music hall en la que bailarines y bailarinas ostentan brillos a granel.

Tal vez, la mayor atracción de este programa haya sido "Foursome", un juego de opuestos donde se conjugan simetrías y asimetrías, con una estructura clara, humor, picardía y una gran dosis de inteligencia. Este cuarteto de hombres integrado por un veterano bailarín de la troupe de Morris, Guillermo Resto, Shawn Gannon, John Heginbotham y el mismísimo Mark Morris, dio la nota estelar de la noche. Sencillez, claridad y maestría se conjugan en esta obra en la que los dos veteranos ganaron la partida. La solidez del manejo de la energía corporal, la sabiduría del cuerpo, las sutilezas de las miradas y el gesto hicieron deleitar a la platea. Más allá de los años y de los kilos que puedan sobrar -si bien son temas cuestionables-, Morris y Resto dieron una lección de movimiento, actuación y dominio absoluto de la escena.

Ataviados con diferentes estilos de ropa de calle creados por Catherine McDowell, los cuatro bailarines dibujaron una obra delicada, sobre música de Eric Satie (Gnossiennes No 1, No 2, No 3) y de Johan Nepomuk (Seven Hungarian Dances), acompañados en vivo por la pianista Sara Davis Buechner.

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AXIS DANCE COMPANY
Sin límites
Por Maritza Gueler (USA
)

Más allá de los límites que impone la realidad, el espíritu humano, muchas veces, trasciende esas barreras y se dispara hacia universos insospechados. Axis Dance Company, una compañía creada en 1987, está integrada por bailarines con y sin discapacidades físicas. En oposición al concepto tradicional de la danza en el que la perfección y la aptitud física son los ejes fundamentales, esta compañía crea un mundo en el que los límites físicos son una herramienta creativa. Dirigidos por Judith Smith, los diez bailarines que integran el ensamble realizan un trabajo interesante a partir de propuestas de coreógrafos como Stephen Petronio, Hill T. Jones, Joe Goode, Joanna Haigod y Sonya Delwaide.

Axis Dance Company abrió de la temporada en el Alice Theatre de Oakland, y en su programación incluyó un estreno, "Sans Instruments" de Sonya Delwaide, y la premier en la costa Oeste de "Pas" una obra de Alonzo King, interpretada por los bailarines invitados Homer Ávila y Andrea Flores. También formaron parte del programa "Secret Ponies", de Stephen Petronio y "El último adiós", una creación de la española, Nadia Adame, integrante de Axis Dance Company.

La obra de Petronio comienza con una silla en el medio del escenario, que sirve de eje alrededor del cual se ubican dos de las integrantes del grupo con sus sillas de ruedas. Una línea de tres bailarinas sentadas y tres paradas permite elaborar un despliegue de movimientos corporales. En algunos casos, el foco es el torso y los brazos. Petronio propone siete viñetas con climas diferentes y una cierta intencionalidad dramática. Interesante el recurso de hacer descender un bastón vestido de brillos para que una de las integrantes de este sexteto realice un solo atractivo y dinámico. La palabra, el gesto y el humor, rondan en esta realización.

De un lirismo absolutamente conmovedor es "Pas", obra que el coreógrafo Alonzo King concibió para el bailarín Homer Ávila quien, hace un año y medio perdió su pierna derecha a causa de un cáncer. De sólida formación corporal, Ávila desafía las leyes de la física y se embarca en un difícil pas de deux con Andrea Flores. Inteligente y sutil realización estética y artística lograda por King, donde explota al máximo el sólido entrenamiento de Ávila, bailarín que trabajó con Twyla Tharp, Hill T. Jones, Mark Morris y Momix, entre otros. Con música del Kinas Collage Choir y de Pauline Oliveros, la obra comienza con un solo de Ávila en el piso que semeja un momento de reflexión interior, como si el hombre genérico lograra su contacto más directo y más íntimo con las profundidades de su alma. La llegada de ella oficia de mágico encuentro con el amor. Ambos logran escenas sublimes en las que Ávila se desplaza acompañado por Flores en una suntuosa búsqueda de la armonía. Excelente trabajo donde se funden delicados elementos a través de la iluminación de Alexander V. Nichols, el vestuario diseñado por Ávila y James Nichols y el buen nivel técnico de ambos bailarines.

Nadia Adame, interante de Axis Dance Company presentó una coreografía dinámica en "El último adiós", donde intervinieron todos los integrantes del ensamble. Una combinación de movimientos que exploran al máximo las capacidades corporales de cada uno de los integrantes. Con sus diferentes limitaciones físicas, cada uno de ellos interviene en esta obra con lo mejor de su formación. El resultado es una atractiva pieza coreográfica sobre música de John Zorn y María del Mar Bonet, una de las más bellas voces de la canción catalana. Los efectos de luces de Nichols acompañan la estética de esta propuesta.

"Sans instruments", de Sonya Delwaide, con música en vivo de David Word y SoVoSó. Magnífico efecto el de tan bellas voces que intercalaron "scats", canto, sonidos e instrumentos. Delwaide utiliza los elementos ortopédicos que sirven de apoyo real para cada uno de los bailarines y los transforma en puntos de conexión coreográfica. También aparecen ciertos objetos como una computadora personal. La coreografía se convierte, entonces, en un espacio para describir situaciones de la vida cotidiana, con textos y ciertas pautas teatrales.

Axis Dance Company tiene la virtud de construir sobre las discapacidades físicas a través del espíritu vivo, pleno de la gloriosa sabiduría de armar una realidad propia a partir de los límites.

 
 
Axis Dance Company, compañía integrada por bailarines con y sin discapacidades físicas integra diversas propuestas coreográficas.
 
 

 

 
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"Nomade", el nuevo espectáculo del Cirque Eloize, propone una historia de amor sin efectos especiales.
Foto: Image-Média Mauricie / Patrick Beauchamp. Gentileza de CalPerformances UCBerkeley.
 
 
 

CIRQUE ELOIZE
La caravana del circo
Por Maritza Gueler (USA)

Un circo dentro del teatro, una historia teatral dentro del circo. El humor, la nostalgia y el romanticismo de aquellas caravanas de saltimbanquis que salían a ganarse la vida por los pueblos del mundo. Cirque Eloize, compañía cuyos orígenes están en Canadá -1993-, se internó en una historia simple, y la contó a través de bellas escenas circenses. Un circo más intimista, donde se incluye música y danza, con una estética europea, menos efectista y quizás, más reflexiva. "Nómade", obra que se presentó en el Zellebach Hall UCBerkeley, es el nuevo trabajo de esta compañía formada por egresados de la Montreal’s Nacional Circus School, creada y dirigida por Daniele Finzi Pasca, fundador del Teatro Sunil en Lugano, Suiza.

Esta trouppe de cirqueros llega a contar un cuento con perfiles oníricos, hablan de una historia de amor, una boda imaginaria o real, a partir de la cual se generan diferentes secuencias, muchas de ellas, paralelas. "Nómade" es una especie de sueño a través del espacio y del tiempo donde aparecen personajes de una conmovedora candidez y diafanidad. En medio de malabaristas, equilibristas, trapecistas y contorsionistas, la trama se entreteje de manera discontinua y deja rienda suelta a la imaginación.

Dos clowns, Bartlomiej Soroczynsky y Nicholas Leresche, quienes recurren a los más conocidos gags de la especialidad y a algunos más originales, son los que conducen al espectador dentro de la trayectoria que realizan los artistas de este circo. Soroczynsky, no sólo oficia de clown, sino que se convierte en una especie de "multiartista" en este circo donde demuestra sus habilidades con el monociclo (medalla de oro en el Sexto Campeonato Internacional de Monociclo en 1992), con las clavas y también, como dúctil bailarín para el que ningún ritmo es ajeno. Leresche, por su parte, hace un encantador despliegue de sus habilidades actorales e incursiona en algunas travesuras como malabarista.

Por momentos, una luna inmensa y redonda ilumina la escena de un cielo estrellado bajo el cual, los artistas muestran, en grupo o individualmente, diferentes especialidades circenses. Genevieve Gauthier, es una deliciosa y delicada contorsionista, capaz de hacer confundir sus piernas con las manos y de doblar su cuerpo en miles de partes.

Actividades simultáneas que, en algunas ocasiones distraen la atención de la escena central, intentan mostrar la diversidad del paso del tiempo. Bella música creada por Lucie Cauchon y atractiva escenografía de Guillaime Lord, componen esta realización que tiene un encanto particular. No obstante, los finales de cada una de las escenas suelen ser débiles e inconclusos, lo cual conspira contra el clima que pretende crear esta propuesta. "Nomade" es una delicada mirada romántica sobre la vida de los artistas trashumantes.

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ALONZO KING'S LINES BALLET
En busca de la perfección
Por Maritza Gueler (USA)

A la hora de las celebraciones, vale la pena mirar hacia atrás y hacia adelante, recoger los frutos sembrados y vislumbrar su crecimiento. La compañía Alonzo King’s Lines Ballet inició los festejos de sus 20 años de trabajo en el Yerba Buena Center for the Arts con la reposición -versión renovada y retocada- de "Ocean", obra que se estrenó por primera vez en 1994. El programa, dividido en dos partes, incluye la participación de "La Tanya", invitada especial para este encuentro que reúne nuevos y viejos amigos.

Una visión plural y amplia de la danza y sus posibilidades, permite advertir una síntesis madura y acabada del estilo impuesto por el coreógrafo Alonzo King. En una sucesión de secuencias estructuradas en perfecta armonía, King muestra una compañía sólida, absolutamente consustanciada con los criterios estético y estilístico impuestos por el coreógrafo. Solos, tríos, dúos y trabajos grupales desfilan por el escenario en un balance perfecto de formas, colores y movimientos. La compañía irrumpe, vital, precisa, atenta y logra el misterio del encantamiento. Los ojos no alcanzan a ver lo que las emociones reciben cuando ese grupo compacto de bailarines se convierte en diversidad dentro de la unidad. Algo que no es fácil de lograr con tanta perfección.

Bellos pas de deux donde los bailarines se someten a pruebas de gran exigencia técnica, equilibrios sostenidos, posiciones complejas y diferentes calidades de movimientos. Un hallazgo, sin duda, para este ensamble de esculturales bailarines, es Prince Credell, quien hace su debut para Alonzo King’s Lines Ballet. Sólido como partenaire y afilado en sus saltos y desplazamientos. Excelente el dúo que realiza con Chiharu Shibata.

En esta sucesión de secuencias dentro de un trabajo compacto y sólido desde el punto de vista estructural, Rasta Thomas, primer bailarín americano que logró integrar las filas del Kirov Ballet de San Petersburgo, hizo un asombroso despliegue de técnica, garra y expresividad, sumido en una sucesión de propuestas musicales que fueron enlazándose a modo de partitura general. Desde Bach hasta música electroacústica, Thomas transitó esa diversidad con solidez y deslumbrante simbiosis con el estilo King.

En la segunda parte de este espectáculo diagramado para dar lucimiento a los bailarines en forma individual, a la compañía y a los músicos y bailarines invitados, un telón dorado yace sobre el escenario mientras Pharoha Sanders hace un conmovedor solo con su saxofón. En la "Overture", se agregan desde el foso del escenario, Rami Ziaedeh, Bouchaib Abdelhadi, Tim Fuson, Habida Ghanin, Yassir Chadley y William Henderson. Cuando el telón sube, desde sus transparencias aparecen Greorgy Dawson, Artur Sultanov y Prince Credell para sumergirse en un trío donde se funden, en un magnífico ensamble, la técnica contemporánea con música y canto de raíces moriscas. Tras ellos, Lauren Porter, inicia un sugestivo diálogo de puro clásico con cante flamenco, interpretado por el cantaor Jesús Montoya. Estupendo. Con inteligencia y sabiduría, King fue preparando el camino para el ingreso de La Tania, bailaora de refinado estilo que supo deslumbrar a la audiencia con la fuerza arrolladora de su danza calé. Una invitada cuya autenticidad visceral y su técnica se ensamblan -sin discordancia- con Alonzo King’s Lines Ballet.

Un spot de luz marca una diagonal en el escenario y los bailarines aparecen lentamente alineados uno tras otro, para desaparecer en el lado opuesto. Ciclo que se repite hasta que, finalmente, en un ensamble de movimientos disímiles, los bailarines se desplazan en la escena. Diferentes dinámicas y texturas se despliegan en una estructura celular que se va desintegrando hasta que sólo un bailarín queda dibujado en medio de las sombras del escenario. Oscuridad absoluta mientras el telón marca el fin de este ciclo de 20 años.

Interesante diseño de luces de Axel Morgenthaler y un vestuario sugerentes y sutil de Cari Borja, Sandra Woodall y Robert Rosenwasser se integran en esta compleja conjunción de equilibrio y armonía que Alonzo King ha elaborado a través de todos estos años. Un estilo particular que pareciera intentar acercarse a los movimientos y los sonidos de la naturaleza. Bailarines de gran nivel técnico y una filosofía subyacente que permite la uniformidad dentro de la diversidad, dejan ese magnífico sabor de la diáfana belleza.

 
 
Prince Credell hace su debut para Alonzo King’s Lines Ballet en la celebración del vigésimo aniversario.
Foto: Marty Sohl. Gentileza de Alonzo King’s Lines Ballet.
 
 

 

 

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Ballet Folklórico de México sigue haciendo historia con su danza.
Foto gentileza de Zellerbach Hall UCBerkeley.
 

BALLET FOLKLORICO DE MEXICO
Tras los pasos de Amalia Hernández
Por Noemí Grau (USA)

Uno de los íconos más relevantes de la cultura mexicana en el campo de la danza es el Ballet Folklórico de México, al que habría que agregarle, de Amalia Hernández. Esta pionera y defensora de las raíces populares mexicanas logró enaltecer y popularizar las danzas de las diferentes regiones de ese vasto país. Este ballet que lleva cincuenta años de historia ha logrado revivir y recuperar las tradiciones prehispánicas y las influencias étnicas posteriores a la conquista española. Con excelso cuidado en el diseño de vestuario, y más aún, en el bagaje coreográfico de tiempos pasados, Amalia Hernández sembró un campo plural en el que los bailarines desarrollan diferentes géneros y estilos.

Luego de la muerte de su creadora, sus hijas, Norma López Hernández y Viviana Basanta Hernández, y su nieto, Salvador López López, continuaron esta titánica tarea de mantener una compañía de semejantes dimensiones con el mismo espíritu de sus orígenes. Un vestuario magnífico, respetuoso de las tradiciones y los detalles cobra cierto protagonismo a la hora de evaluar la puesta en escena. Pocos elementos escenográficos, en este caso, la iluminación cumple, en parte, ese rol, y la energía de los bailarines son los ejes de este espectáculo apto para toda la familia.

"Los Matachines", inició el espectáculo en el Zellerbach Hall de UC Berkeley en la única función realizada dentro de una gira por varias ciudades de los Estados Unidos. Esta bella danza de orígenes indígenas adquiere un vigor especial, interpretada por esta compañía que sabe explotar los recursos escénicos y la belleza de los trajes. Pieza que corresponde a las tradiciones del norte de México, bailada en celebraciones religiosas que proviene de las tradiciones prehispánicas. Durante la primera parte, la compañía presentó obras que marcan la fusión entre indios y españoles, como también, la influencia francesa en ciertos ritmos populares.

"Revolución", es una estampa "mexicanísima", donde aparecen, de la mano de excelentes músicos, temas populares insoslayables. El cuadro se centra en las bellas y fieras mujeres que lucharon -escopeta en mano- a favor de la revolución y la libertad. Un toque de humor para resaltar el coraje y la fiereza de las "soldaderas".

Cada una de las regiones de México se integra al repertorio de esta compañía que se consolidó internacionalmente después de recibir el Premio del Teatro de las Naciones de París (1961). Michoacán, Tixtla, Tlacotalpan, Oaxaca y Jalisco, entre otros, forman parte de este repertorio. La compañía, impecable, como siempre. Todo en perfecta forma, en perfecto estilo, en perfecto modo.

 
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