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MOMIX
La magia del Momix
Por Célida
Villalón (USA)
¿Son
bailarines, acróbatas o simplemente ilusionistas?
Puede llegarse a la conclusión que incluyen las
tres categorías, aunque la coreografía
es mayormente acrobática, con un agradable tinte
de comicidad. Establecido desde hace una veintena de
años por Moses Pendleton, quien aún lo
dirige, el espectáculo de Momix es muy entretenido,
resaltado por la luminotecnia de Joshua Starbruck y
el propio Pendleton, quienes con un magnífico
juego de luces, no necesitan escenografía real
para situar al espectador en cualquier parte de la galaxia
que se le antoje al imaginativo coreógrafo. El
programa cita una larga lista de colaboradores técnicos,
y los diez intérpretes de ambos sexos que componen
el colectivo, no son nombrados individualmente como
ejecutantes de cada número a presentar, sino
incluidos al comienzo del programa escrito.
El
espectáculo titulado "Opus Cactus"
parece estar inspirado en el cactus que se conoce como
el "girasol del desierto" y contiene escenas
diecinueve en total del oeste norteamericano
donde pueden encontrarse alusiones en forma y sonido
a las distintas especies humanas, vegetales y animales
que habitan en esas planicies.
Entre
las escenas más sorprendentes, "Sonoran:
But Not Asleep" que abre el espectáculo,
con música (electrónica) de Bach, presenta
a un hombre ataviado en blanco que se mece y se retuerce
en una hamaca. Las otras que prosiguen, llevan acompañamiento
de cantos rituales de indios americanos, así
como otros originales de los Swingle Singers y de Brian
Eno.
"Pole
Dance" (sí, todas las estampas son identificadas
por un título apropiado), es una lucha de un
trío de hombres de una tribu imaginaria que se
pelean entre ellos usando largas varas. "Tracking
the Earth" es una simpática carrera de hombres
que se deslizan velozmente sobre el pecho, de lado a
lado del escenario, acostados sobre "skateboards"
(monopatines), y a quienes se unen las mujeres, para
suscitar, a continuación, discrepancias entre
los sexos.
"Gila
Dance" resulta hechizante y a la vez graciosa:
un enorme reptil formado por varios individuos que se
retuercen sobre el suelo, con el cabecilla ataviado
con un adorno de cabeza como si fuera un dragón
chino. Al final, la bestia se parte en pedazos, todos
los que la componen se separan y caen inertes de manera
cómica y estrepitosa.
El
emocionante "Dream Catcher" está a
cargo de una pareja sobre un giroscopio, que al final
abandonan, para impulsarlo con tal maestría de
un lado a otro mientras están acostados sobre
sus espaldas, que logran que les pase por encima sin
tocarlos.
"Sundance"
es la más atractiva de las danzas. En ella cuatro
mujeres se cubren el cuerpo con enormes abanicos que
usan a veces como enormes "tutús",
y otras como alas; en momentos de mayor inventiva aún,
pueden parecer decorados. Al final, cuando las danzarinas
levantan los abanicos, se descubre que están
ataviadas con ligeras túnicas blancas, cuyas
pequeñas sayas vuelan al aire impulsadas por
los gráciles movimientos de las intérpretes.
Hay también una danza del fuego realizada con
el escenario totalmente oscuro para mayor efecto, mientras
el solitario intérprete y autor de la coreografía,
Brian Sanders, hace su baile con dos fogatas reales
en los pies.
Hay
también hombres que simulan animalillos saltarines,
así como enormes plantas rodadoras (tumbleweeds)
lumínicas que surcan el escenario como impulsadas
por los vientos del desierto. Aquí la inventiva
de Pendleton alcanza alturas insospechadas. Genial teatralidad
es el atributo mayor que corona los esfuerzos del Momix.
El hechizante espectáculo bien vale el precio
de la entrada al teatro Joyce.
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"Gila
Dance", un extraño dragón que
se desarma, interpretado por los integrantes de
Momix.
Foto: John Vartoogian. Gentileza de Richard Kornberg
& Associates.
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| Estilización
respetuosa y transgresora impuesta por el bailaor
Rafael Amargo y en su espectáculo "Amargo".
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APERTURA
DEL FESTIVAL DANTZALDIA EN EL PAIS VASCO
Pequeña
amargura
Por Iratxe de Arantzibia
(España) *
El
Palacio Euskalduna de Bilbao acogió la
inauguración de la tercera edición
del festival de danza contemporánea Dantzaldia.
El "bailaor" flamenco Rafael Amargo
fue el encargado de iniciar este ciclo de danza
con su espectáculo "Amargo".
Concebido como una suite sin argumento, crisol
de los elementos más significativos de
la tradición flamenca amor, soledad,
madre o cruz, entre otros, este coreógrafo
confecciona su espectáculo a través
de once escenas de calado diferente: desde una
pequeña antología de varios palos
del arte gitano (soleá por bulerías,
alegrías, tientos, sevillanas y otros)
hasta una suave estilización de la danza
contemporánea con sutiles toques de jazz
tienen cabida en su magno montaje de más
de dos horas de duración.
"Amargo" nace bajo el signo de la paradoja:
estilización respetuosa y transgresora
-tradicional y actual, todo ello a un mismo tiempo-,
de la tradición más pura del arte
flamenco. Precisamente ahí es donde Rafael
Amargo, bailarín y coreógrafo ecléctico,
delata las fuentes heterogéneas de las
que ha bebido en su formación. Se nutrió
de los mejores maestros en su aprendizaje del
flamenco, pero, a la vez, ha asimilado otro tipo
de tendencias coreográficas, como las enseñanzas
de Marta Graham, durante su estancia en Nueva
York. Si bien su lenguaje coreográfico
básico tiende hacia el flamenco, no es
menos cierto que el "feeling" y los
"porte de bras" se encuentran más
cercanos al espíritu de la danza contemporánea.
Pese
a la concepción personalista de su montaje,
el coreógrafo huye de alimentar su egolatría
a través de un excesivo acaparamiento de
la escena. Resulta obvio que él ostenta
el papel de "primer bailaor", no obstante,
muestra una actitud generosa hacia el resto de
su compañía al permitirles lucirse
y bailar, sin necesidad de cobijarse constantemente
bajo la sombra de su figura. Sin embargo, resulta
de ley señalar que Rafael Amargo no tuvo
su día en el bilbaíno Palacio Euskalduna.
Al principio, se mostró distante y su danza
se tornó en movimiento bello desde el punto
de vista plástico, pero no halló
el canal de comunicación con el público.
En una muestra de altivez castiza, reclamaba los
aplausos, para después ignorarlos. Poco
a poco, fue entrando más y más en
la escena hasta arrancar unas cálidas palmas
del patio de butacas. Por fin, se produjo el "feed-back"
y brotó lo mejor de su calidad y virtuosismo
como intérprete.
Adolece
el espectáculo de una excesiva duración,
eso sí, trufada de intermedios musicales,
pero, aún y todo, la decena de breves piezas,
más propinas, resultan muy largas para
el espectador. Sin olvidar el trabajo grupal en
los palos flamencos, habría que destacar
las escenas "Soledad...desaliento" y
"Querer no es amar" como síntesis
entre la visceralidad flamenca y el sobrio lirismo
de una danza contemporánea, empleado en
un tempo lento. Sin duda, dos de las piezas más
aplaudidas de la velada.
El
"bailaor" Rafael Amargo dio inicio al
ciclo de danza contemporánea Dantzaldia
con su espectáculo "Amargo",
galardonado con los Premios Max 2002 al Mejor
Bailarín y Mejor Espectáculo de
Danza. Los bailarines que integran su compañía
son: Olga Ramos Pericet (solista), Mara Martínez
(solista), Carmen La Talegona (solista), Pepa
Molina, Yolanda Jiménez, Sara Campos, Daniel
Doña y Marcos Flores. Junto a ellos, los
músicos Juan Cortés (piano), David
Moreira (violín), Eduardo Cortés
(guitarra), Basilio García (guitarra),
Antonio Santiago (cantaor), Sandra Rincón
(cantaora), Tamara López (cantaora) y Salva
Cortés (cajón).
De
factura impecable, con una cuidada escenografía
y diseño de iluminación, cuenta,
además, con un vestuario firmado por diseñadores
de renombre, Lorenzo Caprile y Juan Duyos. El
montaje es un compendio de diferentes escenas
que se enmarcan en una doble coordenada: flamenco
y danza contemporánea. La pequeña
mácula a tan inmenso espectáculo
la pone la excesiva duración. Otra cuestión
es que Amargo acusara una frialdad ajena a cualquier
"bailaor" que se precie. Trabajo impecable
que un día aciago no brilló todo
lo imaginable. Pese a todo, el público,
entregado, aplaudió y ovacionó con
locura a Rafael Amargo y a su séquito.
Una pequeña amargura.
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Iratxe
de Arantzibia.
Nació
en Donostia-San Sebastián,
País Vasco. Desde pequeña
se sintió fascinada por el
mundo del ballet, sobre todo, por
el tutú y las puntas. Creció,
estudió Derecho y Periodismo
en la Universidad del País
Vasco, se dedicó, con especial
énfasis, a la danza contemporánea
y a la danza jazz. Actualmente, cubre
el País Vasco para la revista
"Por la danza", dirige también,
la sección de danza del sitio
de Internet "Donostilandia.com",
página sobre los temas culturales
de San Sebastián. Es miembro
de la Asociación de Profesionales
de Danza de Guipúzcoa, y fue
parte del jurado de selección
del Gobierno Vasco para la Muestra
de Jóvenes Coreógrafos.
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BALLET
NACIONAL DE CHILE
El valor de la
diversidad
Por: Mabel Diana
(Chile)
El
Ballet Nacional Chileno (BANCH) continuó
su programación anual con la presentación,
en su sede del Teatro Universidad de Chile, del
tercer ciclo de este año: el estreno de
tres obras de tres coreógrafos chilenos.
Desde abril, el "BANCH, danza actual",
como ellos mismos se llaman, ha realizado ocho
diferentes puestas en escena. Sus montajes presentan
una compañía en la que la calidad
de su técnica se equipara con su calidad
interpretativa, y ofrecen un nivel comparable
al de cualquier compañía de danza
profesional del ámbito internacional. Gigi
Caciuleanu, su director artístico, llamó
a su tercer ciclo "Carta blanca a...",
y así fue: les dio carta blanca a tres
coreógrafos que no forman parte del BANCH,
pero que tienen experiencia como bailarines, maestros
y coreógrafos. El resultado fue exitoso.
El nivel de la compañía les dio
a los autores un material humano muy bien entrenado
que se amoldó a los requerimientos tan
dispares de cada creador.
El
programa abrió con "Lapsos Vitales"
de Rodrigo Fernández, coreógrafo
y director, junto con Valentina Pavez, de la Cia.
Danza en Cruz de Chile. Su propuesta se desarrolla
a partir de investigar cómo el cerebro
emite impulsos eléctricos durante la vigilia
o el sueño, los cuales, unidos a los estímulos
externos, permiten escribir una especie de partitura,
una escritura de movimientos, y elevarla al plano
de la danza para devolverle su carácter
humano. Fernández hizo bailar a la compañía
en grupo, en parejas y en solos. Utilizó
un foro con iluminación baja y una proyección
de colores en movimiento sobre el ciclorama. La
música de José Miguel Candela, con
sonidos repetitivos sin llegar a ser minimalistas,
perdía su abstracción con la interpretación
de los bailarines. Los estímulos eléctricos
se transformaron en ondas cerebrales que movieron
las emociones. La coreografía no quedó
en simple juego de movimientos y pasó a
ser un relato de pequeñas historias.
La
segunda obra fue "Oscuro secreto de una Historia
Mágica" de Esteban Peña, coreógrafo
que reside en Francia desde 1990, donde ha trabajado
para Dominique Petit, L'Esquisse de Bouvier-Obadia
y Opinioni en Movimento de Laura Scozzi, entre
otras. Peña toma como base el recuerdo
del norte chileno, sus desolados paisajes, sus
hombres, sus animales, sus vientos y sus arenas,
para recrear, como en un sueño, una historia
de sombras. Pasan por la escena personajes incaicos,
mujeres lagartijas, mujeres de viento y hombres
de las minas. Los bailarines utilizaron unos tabiques
de madera como piezas de un juego para armar,
que les sirvieron, apilados, como asientos, como
soportes, como referencias. Los movieron, los
arrojaron, caminaron sobre ellos, los golpearon.
Los
personajes, con sus cabezas cubiertas por pasamontañas
con orificios para sus ojos, nariz y boca, perdían
su identidad y al mismo tiempo se igualaban. No
dejarse ver, no reconocerse y al mismo tiempo
igualarse al otro. Mineros o incas, igual da.
Sólo las mujeres, con las cabezas descubiertas
y con sus vestidos blancos, regresaban los sueños
dulces. El baile de las parejas -sobre la base
musical de canciones de Ángel Parra-, le
dio a la historia su carácter onírico.
Esteban Peña trabajó con los intérpretes
a partir de una idea coreográfica y les
solicitó que participaran en el proceso
de creación. En el programa se advierte
el reconocimiento a la creatividad de los bailarines,
que muchas veces se pasa por alto: "Coreografía:
Esteban Peña e intérpretes".
La
tercera obra, "Cortometraje", de Luis
Eduardo Araneda, director de la Séptima
Compañía de Danza Contemporánea
de Chile. Desde la presentación, una proyección
cinematográfica donde aparecen los créditos
y los textos de la obra, todo fue apareciendo
como en un video-clip. Las escenas se sucedían
al igual que en un noticiero, donde se mezclan
el poder, la política, la violencia y los
espectáculos. La imagen de una mujer en
lo alto del ciclorama (la pared desnuda del foro),
las parejas o los grupos de bailarines en los
distintos espacios. La desnudez del que se entrega
sin ocultar nada, y el que se deja adorar sin
bajarse de su pedestal. La soledad en medio de
la multitud. Araneda plantea encuentros y desencuentros
de la gente, que más que nada, buscan el
afecto. La música de Pablo Toledo, con
un fondo de melancolía acompañó
toda la obra. Los intérpretes se integraron
tanto a la pieza, como a los engranajes de una
máquina donde uno no puede distinguir el
componente del todo. Ajustados al mecanismo, lo
sostuvieron y participaron de la función.
La
selección hecha por Gigi Caciuleanu de
estos tres coreógrafos le dio a la compañía
la oportunidad de seguir demostrando su profesionalismo
y su entrega. Como broche final, los tres coreógrafos
sorprendieron al público bailando juntos
un divertimento corto, alegre y de celebración
para todos.
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Mabel
Diana
Mabel es mexicana, nacida en la
Argentina. Si bien es profesora de Educación
Física, centró su vocación
profesional como bailarina y coreógrafa.
Integróvarias compañías
de danza contemporánea en la Argentina
y en México durante 1968 y '88. Fue
becaria del International Training Institute
,YWCA, de Nueva York, en Danza y Teatro(1969).
Fue co-directora de la compañía
El Cuerpo Mutable (1983-88) y encargada de
eventos especiales en la Coordinación
Nacional de Danza del Instituto Nacional de
Bellas Artes de México. También
fue directora de la revista "Zona de Danza",
editada en México y Directora Operativa
de la Editorial Grapondi, S.A. de C.V.(2001-02).
En la actualidad vive en Chile y se dedica
a la promoción y a la crítica
de danza. |
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"Oscuro
secreto de una Historia Mágica" de Esteban
Peña, una realización en la que los
bailarines aportaron su creatividad.
Foto: Jorge Sanchez. Gentileza
del BANCH |
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"Resurrección",
interpretada por Shawn Gannon y Maile Okamura en
una historia de amor en medio de la indiferencia.
Foto: Bruce R. Feeley. Gentileza de Cal Performances
UCBerkeley. |
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MARK
MORRIS DANCE GROUP
Sr. Morris: ¡Su
turno!
Por Martiza
Gueler (USA)
Si
bien este año la tradicinal aparición
del Mark Morris Dance Group, dirigido por el coreógrafo,
no volverá al Zellebach Hall de Berkeley con
el clásico "Hard Nut", la compañía
hizo su aparición anual con un programa que incluyó
obras nuevas y antiguas. La música estuvo a cargo
de la Berkeley Symphony Orchestra, dirigida con eficiencia
y precisión por Robert Cole, quien abordó
los géneros más diversos con sutileza
y refinamiento.
Una
metáfora sobre la indiferencia de la sociedad
frente a los afectos genuinos plantea "Resurrección",
obra estrenada en julio del 2002, con música
de Richar Rodgers ("Slaughter on Tenth Avenue").
Una atractiva síntesis donde se conjuga el humor,
el glamour, la sensualidad y el romanticismo. Con un
argumento semi abstracto, Morris muestra a dos enamorados
inmersos entre la gente. Una bala mata a la mujer, y
el hombre vaga desesperado en busca de su amada, y sólo
se encuentra frente a una multitud ajena. Entre el cielo
y el infierno, la trama parece desarrollarse a través
de ciertos hilos argumentales de los ballets clásicos
y de los mitos. Finalmente, otra bala toca al protagonista
de esta historia de amor y lo conduce al reino donde
mora la mujer perdida. Un bello diseño de vestuario
de Isaac Mizrahi, basado en el blanco y el negro, dan
un toque atractivo a esta coreografía que tiene
mucho de jazz, music hall y contemporáneo.
La
expectativa de la noche fue el estreno mundial "Something
Lies Beyond the Scene", una especie de divertimento
basado en "Façade" del compositor William
Walton, quien elaboró una partitura con poemas
de Edith Sitwell. Textos con humor y cierto sarcasmo,
se reúnen en una combinación de ritmos
sinfónicos de raíz popular. Con recitantes
incluidos, la obra, desde el punto de vista coreográfico,
resultó insustancial y poco atractiva. No obstante,
los cuatro recitantes, ubicados a un costado del escenario
junto al ensamble de cámara dirigido por Cole,
pusieron el acento dinámico a esta realización.
Charlton Boy, Marjorie Folkman, Shawn Gannon y Mark
Morris hicieron un despliegue de ritmos vocales en los
cuales los textos se acomodaron al tempo de la música.
A metrónomo, y sin fallar en el ritmo, los bailarines
y el director hicieron un magnífico trabajo que
le disputó el protagónico a la coreografía.
"A
Lake", obra de 1991, con música de Franz
Joseph Haydn (Concierto para corno No 2) es una visión
bucólica que se realza en el tercer movimiento.
"Lucky Charm", fue la última obra de
la noche, un resplandeciente divertimento con música
de Jacques Ibert que se asemeja a una puesta de music
hall en la que bailarines y bailarinas ostentan brillos
a granel.
Tal
vez, la mayor atracción de este programa haya
sido "Foursome", un juego de opuestos donde
se conjugan simetrías y asimetrías, con
una estructura clara, humor, picardía y una gran
dosis de inteligencia. Este cuarteto de hombres integrado
por un veterano bailarín de la troupe de Morris,
Guillermo Resto, Shawn Gannon, John Heginbotham y el
mismísimo Mark Morris, dio la nota estelar de
la noche. Sencillez, claridad y maestría se conjugan
en esta obra en la que los dos veteranos ganaron la
partida. La solidez del manejo de la energía
corporal, la sabiduría del cuerpo, las sutilezas
de las miradas y el gesto hicieron deleitar a la platea.
Más allá de los años y de los kilos
que puedan sobrar -si bien son temas cuestionables-,
Morris y Resto dieron una lección de movimiento,
actuación y dominio absoluto de la escena.
Ataviados
con diferentes estilos de ropa de calle creados por
Catherine McDowell, los cuatro bailarines dibujaron
una obra delicada, sobre música de Eric Satie
(Gnossiennes No 1, No 2, No 3) y de Johan Nepomuk (Seven
Hungarian Dances), acompañados en vivo por la
pianista Sara Davis Buechner.
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AXIS
DANCE COMPANY
Sin límites
Por Maritza
Gueler (USA)
Más
allá de los límites que impone la realidad,
el espíritu humano, muchas veces, trasciende
esas barreras y se dispara hacia universos insospechados.
Axis Dance Company, una compañía creada
en 1987, está integrada por bailarines con y
sin discapacidades físicas. En oposición
al concepto tradicional de la danza en el que la perfección
y la aptitud física son los ejes fundamentales,
esta compañía crea un mundo en el que
los límites físicos son una herramienta
creativa. Dirigidos por Judith Smith, los diez bailarines
que integran el ensamble realizan un trabajo interesante
a partir de propuestas de coreógrafos como Stephen
Petronio, Hill T. Jones, Joe Goode, Joanna Haigod y
Sonya Delwaide.
Axis
Dance Company abrió de la temporada en el Alice
Theatre de Oakland, y en su programación incluyó
un estreno, "Sans Instruments" de Sonya Delwaide,
y la premier en la costa Oeste de "Pas" una
obra de Alonzo King, interpretada por los bailarines
invitados Homer Ávila y Andrea Flores. También
formaron parte del programa "Secret Ponies",
de Stephen Petronio y "El último adiós",
una creación de la española, Nadia Adame,
integrante de Axis Dance Company.
La
obra de Petronio comienza con una silla en el medio
del escenario, que sirve de eje alrededor del cual se
ubican dos de las integrantes del grupo con sus sillas
de ruedas. Una línea de tres bailarinas sentadas
y tres paradas permite elaborar un despliegue de movimientos
corporales. En algunos casos, el foco es el torso y
los brazos. Petronio propone siete viñetas con
climas diferentes y una cierta intencionalidad dramática.
Interesante el recurso de hacer descender un bastón
vestido de brillos para que una de las integrantes de
este sexteto realice un solo atractivo y dinámico.
La palabra, el gesto y el humor, rondan en esta realización.
De
un lirismo absolutamente conmovedor es "Pas",
obra que el coreógrafo Alonzo King concibió
para el bailarín Homer Ávila quien, hace
un año y medio perdió su pierna derecha
a causa de un cáncer. De sólida formación
corporal, Ávila desafía las leyes de la
física y se embarca en un difícil pas
de deux con Andrea Flores. Inteligente y sutil realización
estética y artística lograda por King,
donde explota al máximo el sólido entrenamiento
de Ávila, bailarín que trabajó
con Twyla Tharp, Hill T. Jones, Mark Morris y Momix,
entre otros. Con música del Kinas Collage Choir
y de Pauline Oliveros, la obra comienza con un solo
de Ávila en el piso que semeja un momento de
reflexión interior, como si el hombre genérico
lograra su contacto más directo y más
íntimo con las profundidades de su alma. La llegada
de ella oficia de mágico encuentro con el amor.
Ambos logran escenas sublimes en las que Ávila
se desplaza acompañado por Flores en una suntuosa
búsqueda de la armonía. Excelente trabajo
donde se funden delicados elementos a través
de la iluminación de Alexander V. Nichols, el
vestuario diseñado por Ávila y James Nichols
y el buen nivel técnico de ambos bailarines.
Nadia
Adame, interante de Axis Dance Company presentó
una coreografía dinámica en "El último
adiós", donde intervinieron todos los integrantes
del ensamble. Una combinación de movimientos
que exploran al máximo las capacidades corporales
de cada uno de los integrantes. Con sus diferentes limitaciones
físicas, cada uno de ellos interviene en esta
obra con lo mejor de su formación. El resultado
es una atractiva pieza coreográfica sobre música
de John Zorn y María del Mar Bonet, una de las
más bellas voces de la canción catalana.
Los efectos de luces de Nichols acompañan la
estética de esta propuesta.
"Sans
instruments", de Sonya Delwaide, con música
en vivo de David Word y SoVoSó. Magnífico
efecto el de tan bellas voces que intercalaron "scats",
canto, sonidos e instrumentos. Delwaide utiliza los
elementos ortopédicos que sirven de apoyo real
para cada uno de los bailarines y los transforma en
puntos de conexión coreográfica. También
aparecen ciertos objetos como una computadora personal.
La coreografía se convierte, entonces, en un
espacio para describir situaciones de la vida cotidiana,
con textos y ciertas pautas teatrales.
Axis
Dance Company tiene la virtud de construir sobre las
discapacidades físicas a través del espíritu
vivo, pleno de la gloriosa sabiduría de armar
una realidad propia a partir de los límites.
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Axis Dance Company, compañía integrada
por bailarines con y sin discapacidades físicas
integra diversas propuestas coreográficas. |
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"Nomade",
el nuevo espectáculo del Cirque Eloize, propone
una historia de amor sin efectos especiales.
Foto: Image-Média Mauricie / Patrick Beauchamp.
Gentileza de CalPerformances UCBerkeley. |
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CIRQUE
ELOIZE
La caravana del circo
Por Maritza
Gueler (USA)
Un
circo dentro del teatro, una historia teatral dentro
del circo. El humor, la nostalgia y el romanticismo
de aquellas caravanas de saltimbanquis que salían
a ganarse la vida por los pueblos del mundo. Cirque
Eloize, compañía cuyos orígenes
están en Canadá -1993-, se internó
en una historia simple, y la contó a través
de bellas escenas circenses. Un circo más intimista,
donde se incluye música y danza, con una estética
europea, menos efectista y quizás, más
reflexiva. "Nómade", obra que se presentó
en el Zellebach Hall UCBerkeley, es el nuevo trabajo
de esta compañía formada por egresados
de la Montreals Nacional Circus School, creada
y dirigida por Daniele Finzi Pasca, fundador del Teatro
Sunil en Lugano, Suiza.
Esta
trouppe de cirqueros llega a contar un cuento con perfiles
oníricos, hablan de una historia de amor, una
boda imaginaria o real, a partir de la cual se generan
diferentes secuencias, muchas de ellas, paralelas. "Nómade"
es una especie de sueño a través del espacio
y del tiempo donde aparecen personajes de una conmovedora
candidez y diafanidad. En medio de malabaristas, equilibristas,
trapecistas y contorsionistas, la trama se entreteje
de manera discontinua y deja rienda suelta a la imaginación.
Dos
clowns, Bartlomiej Soroczynsky y Nicholas Leresche,
quienes recurren a los más conocidos gags de
la especialidad y a algunos más originales, son
los que conducen al espectador dentro de la trayectoria
que realizan los artistas de este circo. Soroczynsky,
no sólo oficia de clown, sino que se convierte
en una especie de "multiartista" en este circo
donde demuestra sus habilidades con el monociclo (medalla
de oro en el Sexto Campeonato Internacional de Monociclo
en 1992), con las clavas y también, como dúctil
bailarín para el que ningún ritmo es ajeno.
Leresche, por su parte, hace un encantador despliegue
de sus habilidades actorales e incursiona en algunas
travesuras como malabarista.
Por
momentos, una luna inmensa y redonda ilumina la escena
de un cielo estrellado bajo el cual, los artistas muestran,
en grupo o individualmente, diferentes especialidades
circenses. Genevieve Gauthier, es una deliciosa y delicada
contorsionista, capaz de hacer confundir sus piernas
con las manos y de doblar su cuerpo en miles de partes.
Actividades
simultáneas que, en algunas ocasiones distraen
la atención de la escena central, intentan mostrar
la diversidad del paso del tiempo. Bella música
creada por Lucie Cauchon y atractiva escenografía
de Guillaime Lord, componen esta realización
que tiene un encanto particular. No obstante, los finales
de cada una de las escenas suelen ser débiles
e inconclusos, lo cual conspira contra el clima que
pretende crear esta propuesta. "Nomade" es
una delicada mirada romántica sobre la vida de
los artistas trashumantes.
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ALONZO
KING'S LINES BALLET
En busca de la perfección
Por Maritza
Gueler (USA)
A
la hora de las celebraciones, vale la pena mirar hacia
atrás y hacia adelante, recoger los frutos sembrados
y vislumbrar su crecimiento. La compañía
Alonzo Kings Lines Ballet inició los festejos
de sus 20 años de trabajo en el Yerba Buena Center
for the Arts con la reposición -versión
renovada y retocada- de "Ocean", obra que
se estrenó por primera vez en 1994. El programa,
dividido en dos partes, incluye la participación
de "La Tanya", invitada especial para este
encuentro que reúne nuevos y viejos amigos.
Una
visión plural y amplia de la danza y sus posibilidades,
permite advertir una síntesis madura y acabada
del estilo impuesto por el coreógrafo Alonzo
King. En una sucesión de secuencias estructuradas
en perfecta armonía, King muestra una compañía
sólida, absolutamente consustanciada con los
criterios estético y estilístico impuestos
por el coreógrafo. Solos, tríos, dúos
y trabajos grupales desfilan por el escenario en un
balance perfecto de formas, colores y movimientos. La
compañía irrumpe, vital, precisa, atenta
y logra el misterio del encantamiento. Los ojos no alcanzan
a ver lo que las emociones reciben cuando ese grupo
compacto de bailarines se convierte en diversidad dentro
de la unidad. Algo que no es fácil de lograr
con tanta perfección.
Bellos
pas de deux donde los bailarines se someten a pruebas
de gran exigencia técnica, equilibrios sostenidos,
posiciones complejas y diferentes calidades de movimientos.
Un hallazgo, sin duda, para este ensamble de esculturales
bailarines, es Prince Credell, quien hace su debut para
Alonzo Kings Lines Ballet. Sólido como
partenaire y afilado en sus saltos y desplazamientos.
Excelente el dúo que realiza con Chiharu Shibata.
En
esta sucesión de secuencias dentro de un trabajo
compacto y sólido desde el punto de vista estructural,
Rasta Thomas, primer bailarín americano que logró
integrar las filas del Kirov Ballet de San Petersburgo,
hizo un asombroso despliegue de técnica, garra
y expresividad, sumido en una sucesión de propuestas
musicales que fueron enlazándose a modo de partitura
general. Desde Bach hasta música electroacústica,
Thomas transitó esa diversidad con solidez y
deslumbrante simbiosis con el estilo King.
En
la segunda parte de este espectáculo diagramado
para dar lucimiento a los bailarines en forma individual,
a la compañía y a los músicos y
bailarines invitados, un telón dorado yace sobre
el escenario mientras Pharoha Sanders hace un conmovedor
solo con su saxofón. En la "Overture",
se agregan desde el foso del escenario, Rami Ziaedeh,
Bouchaib Abdelhadi, Tim Fuson, Habida Ghanin, Yassir
Chadley y William Henderson. Cuando el telón
sube, desde sus transparencias aparecen Greorgy Dawson,
Artur Sultanov y Prince Credell para sumergirse en un
trío donde se funden, en un magnífico
ensamble, la técnica contemporánea con
música y canto de raíces moriscas. Tras
ellos, Lauren Porter, inicia un sugestivo diálogo
de puro clásico con cante flamenco, interpretado
por el cantaor Jesús Montoya. Estupendo. Con
inteligencia y sabiduría, King fue preparando
el camino para el ingreso de La Tania, bailaora de refinado
estilo que supo deslumbrar a la audiencia con la fuerza
arrolladora de su danza calé. Una invitada cuya
autenticidad visceral y su técnica se ensamblan
-sin discordancia- con Alonzo Kings Lines Ballet.
Un
spot de luz marca una diagonal en el escenario y los
bailarines aparecen lentamente alineados uno tras otro,
para desaparecer en el lado opuesto. Ciclo que se repite
hasta que, finalmente, en un ensamble de movimientos
disímiles, los bailarines se desplazan en la
escena. Diferentes dinámicas y texturas se despliegan
en una estructura celular que se va desintegrando hasta
que sólo un bailarín queda dibujado en
medio de las sombras del escenario. Oscuridad absoluta
mientras el telón marca el fin de este ciclo
de 20 años.
Interesante
diseño de luces de Axel Morgenthaler y un vestuario
sugerentes y sutil de Cari Borja, Sandra Woodall y Robert
Rosenwasser se integran en esta compleja conjunción
de equilibrio y armonía que Alonzo King ha elaborado
a través de todos estos años. Un estilo
particular que pareciera intentar acercarse a los movimientos
y los sonidos de la naturaleza. Bailarines de gran nivel
técnico y una filosofía subyacente que
permite la uniformidad dentro de la diversidad, dejan
ese magnífico sabor de la diáfana belleza.
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Prince Credell hace su debut para Alonzo Kings
Lines Ballet en la celebración del vigésimo
aniversario.
Foto: Marty Sohl. Gentileza de Alonzo Kings
Lines Ballet. |
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Ballet Folklórico de México sigue
haciendo historia con su danza.
Foto gentileza de Zellerbach Hall UCBerkeley. |
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BALLET
FOLKLORICO DE MEXICO
Tras los pasos de
Amalia Hernández
Por Noemí Grau (USA)
Uno
de los íconos más relevantes de la cultura
mexicana en el campo de la danza es el Ballet Folklórico
de México, al que habría que agregarle,
de Amalia Hernández. Esta pionera y defensora
de las raíces populares mexicanas logró
enaltecer y popularizar las danzas de las diferentes
regiones de ese vasto país. Este ballet que lleva
cincuenta años de historia ha logrado revivir
y recuperar las tradiciones prehispánicas y las
influencias étnicas posteriores a la conquista
española. Con excelso cuidado en el diseño
de vestuario, y más aún, en el bagaje
coreográfico de tiempos pasados, Amalia Hernández
sembró un campo plural en el que los bailarines
desarrollan diferentes géneros y estilos.
Luego
de la muerte de su creadora, sus hijas, Norma López
Hernández y Viviana Basanta Hernández,
y su nieto, Salvador López López, continuaron
esta titánica tarea de mantener una compañía
de semejantes dimensiones con el mismo espíritu
de sus orígenes. Un vestuario magnífico,
respetuoso de las tradiciones y los detalles cobra cierto
protagonismo a la hora de evaluar la puesta en escena.
Pocos elementos escenográficos, en este caso,
la iluminación cumple, en parte, ese rol, y la
energía de los bailarines son los ejes de este
espectáculo apto para toda la familia.
"Los
Matachines", inició el espectáculo
en el Zellerbach Hall de UC Berkeley en la única
función realizada dentro de una gira por varias
ciudades de los Estados Unidos. Esta bella danza de
orígenes indígenas adquiere un vigor especial,
interpretada por esta compañía que sabe
explotar los recursos escénicos y la belleza
de los trajes. Pieza que corresponde a las tradiciones
del norte de México, bailada en celebraciones
religiosas que proviene de las tradiciones prehispánicas.
Durante la primera parte, la compañía
presentó obras que marcan la fusión entre
indios y españoles, como también, la influencia
francesa en ciertos ritmos populares.
"Revolución",
es una estampa "mexicanísima", donde
aparecen, de la mano de excelentes músicos, temas
populares insoslayables. El cuadro se centra en las
bellas y fieras mujeres que lucharon -escopeta en mano-
a favor de la revolución y la libertad. Un toque
de humor para resaltar el coraje y la fiereza de las
"soldaderas".
Cada
una de las regiones de México se integra al repertorio
de esta compañía que se consolidó
internacionalmente después de recibir el Premio
del Teatro de las Naciones de París (1961). Michoacán,
Tixtla, Tlacotalpan, Oaxaca y Jalisco, entre otros,
forman parte de este repertorio. La compañía,
impecable, como siempre. Todo en perfecta forma, en
perfecto estilo, en perfecto modo.
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