ALONZO KING'S LINES BALLET
Veinte años no es nada
Por Maritza Gueler (USA)

"Comencé a bailar con mi madre", dice Alonzo King, sin titubeos. Su nombre, reconocido a nivel internacional por su trabajo como coreógrafo, está ligado con la compañía Alonzo King’s Lines Ballet, fundada en 1982. Lo acompañaron en este sueño Robert Rosenwasser, actual Director Artístico Asociado y Pamela Hagen, Directora General del San Francisco Dance Center, sede de la compañía. Una particular visión del movimiento, de la música y del ritmo, marcaron los rasgos distintivos de este ensamble que lleva su sello indiscutible y su sutil manera de mirar el mundo.

Hipnotizado por la forma de bailar que tenía su madre y por ese secreto misterio que le hacía sentir que la música estaba dentro de aquella mujer que oficiaba de guía y motor en su vida, King vivió siempre deslumbrado por la danza. A la hora de optar por una carrera universitaria, se preguntó: "¿Qué puedo hacer por un largo tiempo que siga manteniéndome fascinado por el resto de mi vida?" Entre ser pastor religioso, psicólogo o bailarín-coreógrafo, la decisión fue clara. Después de lanzarse con su primera coreografía, cuando tenía 17 años y estaba en la escuela secundaria, lo demás se fue dando naturalmente.

A 20 años de la creación de su propia compañía, cuyo festejo se realizará en el Yerba Buena Arts Center de San Francisco entre el 10 y el 20 de octubre, (Ver Agenda) King confiesa que nunca imaginó que la danza iba a ser su profesión. "Cuando empecé a hacer coreografía -confiesa-, pensé en la gente que realmente admiraba en mi vida; quería que mi danza y mis coreografías fueran como esa gente, Mahatma Gandhi, por ejemplo. Necesitaba que mi trabajo expresara la verdad de la naturaleza, una metáfora de la vida, una conexión real con la verdad, con Dios, con nosotros mismos, con otra persona."

Alonzo King montó sus coreografías para compañías como el Frankfurt Ballet, Joffrey Ballet, Alvin Ailey Dance Company, Hong Kong Ballet, Washington Ballet y otros, como también realizó trabajos para óperas, televisión y cine. Dos coreografías para la "prima ballerina" Natalia Makarova y para un film con Patrick Swayze, también forman parte de sus trabajos independientes. No obstante, más allá del coreógrafo está el maestro. Famoso por su estilo, King vivió de la enseñanza de ballet cuando todavía su trabajo como coreógrafo no había alcanzado la fama. "El maestro está dentro de cada persona -remarca-. Con frecuencia, la gente trata de imitar a alguien, pero el escultor real está dentro de cada uno. Todo el mundo lo tiene y el maestro tiene que tratar de ayudar a la persona para que pueda encontrar la forma de verse a sí mismo."

 
 
"Muchas veces la gente se olvida de que la técnica y la forma son el camino a la libertad", afirma Alonzo King.
Fotos: Rodolfo Lo Bianco
 
 
 
 
Alonzo King’s Lines Ballet, una compañía que trasciende los límites del ballet clásico a través de la fusión con músicas de diferentes orígenes étnicos y culturales.
 

Cuando decidió formar la compañía, la meta fue el trabajo de todos los días. Pero, por sobre todo, buscar esa mágica conjunción entre la técnica y el mundo creativo del artista. "Cuando quieres lograr algo -admite-, debes empezar por ti mismo. Si pretendo que mis bailarines sean auténticos, que sean quienes realmente son, tengo que ser yo mismo. Eso es lo primero. Por otra parte, es necesario crear un entorno en el que el bailarín se sienta seguro de sí mismo, donde esté completamente abierto para la experimentación y el riesgo; un entorno donde puedas darles coraje para que cometan errores y para que hagan sus propias elecciones." Con su estilo tan especial, "a corazón abierto", King logró construir un grupo absolutamente consustanciado con su filosofía, con su propósito de reafirmar la vida en el arte como un acto de servicio permanente. Desde lo estético, el objetivo fue trascender los límites del ballet clásico en una fusión casi sagrada con músicas de diferentes orígenes étnicos y culturales. Esa diversidad, también está reflejada en su compañía.

"El secreto es seguir trabajando de la misma manera -afirma-. Cuando alcanzas un cierto nivel de prestigio y reconocimiento tienes que empezar a establecer un balance entre el marketing, la relación con la prensa, los medios de comunicación y las cuestiones operativas. Algo en lo que no estoy interesado, pero que es importante para mantener la danza viva. Es una situación difícil, dado que la gente quiere que cada cosa sea un producto y que todos los productos sean exitosos como la "Coca-Cola", y el arte no opera de esa forma." En ese continuo vaivén entre lo estrictamente comercial y el arte, King trata de encontrar el balance. A fin de mes hay que pagar el salario de los bailarines, cuentas, seguros y además, seguir adelante con los proyectos creativos.

Constituida como una organización sin fines de lucro, la compañía recibe subsidios de diferentes fundaciones y entidades que permiten que este milagro del arte sea posible. En primavera y en otoño, el Alonzo King’s Lines Ballet hace sus temporadas en San Francisco, lugar donde la compañía tiene su sede. La convocatoria reúne alrededor de 15.000 espectadores, mientras que en los meses de invierno y verano, durante las giras por el interior y el exterior, la cifra sube a más de 40.000 espectadores por año.

Hablar con los bailarines, establecer ciertas pautas operativas, crear un una filosofía de trabajo clara y en libertad, son los puntos esenciales que promueve King dentro de su compañía. "Muchas veces -asegura- la gente se olvida de que la técnica y la forma son el camino a la libertad, pero por sobre las leyes, está el amor. Cuando alguien está inmerso en cualquier actividad creativa, la base real es el corazón, y muchas veces nos olvidamos de eso. Como artista, tienes que estar preparado para dejar tu mundo interior expuesto frente a miles de personas, y tienes que ser honesto."

 

Como en Nueva York

Alonzo King creó en 1989 el San Francisco Dance Center, un espacio ubicado en 26 Seventh Street, donde se dictan más de cien clases por semana y al que concurren más de dos mil alumnos de diferentes niveles técnicos. Ballet, danza del vientre, tango, Hip-Hop, jazz, danza moderna, samba, flamenco, swing, barre a terre, trabajo corporal, son algunas de las disciplinas que se dictan en el centro.

A partir de septiembre de este año el San Francisco Dance Center lanzó un nuevo programa para niños y jóvenes entre 7 y 17 años a través de la creación de Lines Ballet School, bajo la dirección de una de las ex "principal dancers" de la compañía, Summer Lee Rhatigan.

 
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Sir Kenneth MacMillan por siempre
Por Maritza Gueler (USA)

En el Royal Opera House del Coven Garden de Londres, en la noche del reestreno de "Mayerlin", Sir Kenneth MacMillan murió, en plena función, detrás del escenario. Fue un 29 de octubre de 1992 cuando su corazón dijo: basta. Tenía 63 años. Los bailarines del Royal Ballet quedaron sin el líder, que restituyó en la compañía la tradición de los ballets de larga duración, basados en la literatura y en tramas con marcado contenido psicológico. A 10 años de su muerte, se inicia un ciclo en su honor en el que compañías de diferentes partes del mundo se pliegan a esta "International Celebration of Kenneth MacMillan". El Royal Ballet, el English National Ballet, el Theatre Museum, la Royal Academy of Dance y el National Film Theatre se unen en un esfuerzo común en el que cada una de estas instituciones participará a través de muestras de obras creadas por el coreógrafo, conferencias y exposiciones referidas a él. Deborah MacMillan, su mujer y el Keneth MacMillan Estate son los encargados de llevar adelante esta muestra internacional.

Durante más de 40 años MacMillan estuvo asociado con el Royal Ballet. Primero como bailarín y director artístico y a partir de 1977, como coreógrafo principal. Su primer impacto internacional fue en 1965 cuando estrenó su versión de "Romeo y Julieta" con Rudolf Nureyev y Margot Fonteyn y luego, con Christopher Gable y Lynn Seymour, para quienes fue dedicada la obra.

Revolucionario que transfiguró los límites del ballet a través de la selección de temas que exploraban las relaciones humanas con crudeza despiadada. Nació un 11 de diciembre de 1929 en Dunfermline, Escocia, creció en Great Yarmouth donde tomó lecciones con Phillis Adams hasta que solicitó una beca en Londres en Sadler’s Well, actual Royal Ballet School. Y la ganó. A los 14 años dejó el colegio y se fue a Londres. "El ballet era considerado cosa de maricas -comentó alguna vez- y tuve que guardar el secreto para todos". Secreto que pretendía evitar la confrontación con su padre, un obrero retirado de las minas de carbón. Era el menor de tres hermanos.

 
   
"Manon", una de las obras más significativas de Sir Kennet MacMillan interpretada por Julie Gumbinner y Philip Broomhead.
Foto: Drew Donovan. Gentileza del Houston Ballet.
 
   
   
   

Como miembro del Sadler’s Wells Theatre Ballet, del que también fue uno de sus fundadores, hizo su primer trabajo experimental como coreógrafo. Fue bailarín de la Coven Garden Company, luego retornó a Sadler’s Wells hasta que poco a poco fue dejando la danza para dedicarse a la coreografía. Por encargo de Ninette de Valois creó "Danses Concertantes" en 1955. "Anastasia", "Mayerlyn", "The Burrow", "The Judas Tree", "Winter Dreams", creada especialmente para el ruso Irek Mukhamedov formaron parte de una larga lista que suma más de sesenta ballets.

No obstante, las más reconocidas son la historia de los amantes de Verona y "Manon", realización que logró igualar en fama a la versión operística . "Los caracteres me fascinan -comentó en 1974-. Tienes a una heroína de 16 años que es bella y absolutamente amoral y a un héroe que es corrompido por ella y se convierte en un tramposo, mentiroso y asesino. Una de las cosas intrigantes de la Manon de Prévost es que nada parece ser lógico en los pensamientos de ella. En un minuto le dice a Des Grieux que lo ama, al minuto siguiente lo rechaza. Mi idea con ella es que tiene un pasado de pobreza. Manon no tiene mucho miedo de ser pobre sino de sentir vergüenza de ser pobre."

MacMillan fue uno de los hombres más creativos y conmovedores. Supo manejar el lenguaje de la danza con pasión, romanticismo y bravura. Fraseos que exigen un extraordinario control dinámico, climas de enorme fuerza poética, pasión, gestos y teatralidad son elementos que caracterizan sus realizaciones, aún las más abstractas. Quienes lo conocieron se atreven a describirlo como cáustico y hasta severo en sus determinaciones para conseguir lo que quería, pero nadie en el Royal Ballet osaba cuestionar su genialidad.

Sucesor de Frederic Ashton en la dirección del Royal Ballet, cambió el glamour del ballet clásico hacia temas relacionados con la vida real. Más allá de su trabajo en Londres, Mac Millan fue director artístico asociado en el American Ballet Theatre durante el período Baryshnikov. También cubrió una función similar en el Houston Ballet. Creó ballets para el Deutsche Oper Berlin y para el Stuttgart Ballet. En teatro, dirigió obras teatrales de Eugene Ionesco ("Las sillas" y "La lección"), de August Stringberg, "La danza de la muerte", de John Osborne ("Recordando con ira") y de Tennesse Williams. Su último trabajo fue "Carousel", para el National Theatre, obra que marcó su debut en el teatro musical. Desde su muerte, su mujer, la pintora australiana Lady Deborah MacMillan, es la encargada de supervisar cada una de las puestas del coreógrafo.

 

Un año junto a MacMillan

Guía de espectáculos:

Royal Ballet (Londres)
"Mayerling" (Abre en octubre el aniversario de su muerte)
"Manon" (Enero 2003)
"The Prince of the Pagodas" (Abril 2003)
"Song of the Earth" (Mayo 2003), creada para el Stuttgart Ballet
"Winter Dreams" (Enero 2003)

Birmingham Royal Ballet’s continúa la gira de primavera con "Romeo y Julieta".

English National Ballet
"The Rite of Spring" (Southampton, 12 de noviembre)

The Theatre Museum en el Covent Garden
Exposición:
The Outsider (Apertura: 11 de octubre). Curadora de la exposición: Sarah Woodcock, especialista en danza del museo. Muestra de diseños, música y coreografías.
Exposición complementaria:
The Royal Opera House (Apertura: 2 de septiembre)
Muestra de los diferentes períodos de Kenneth MacMillan en el Royal Ballet, su trabajo en colaboración con el diseñador Nicholas Georgiadis y con la bailarina Lynn Seymour.

The Royal Academy of Dance
Revealing MacMillan (El 12 y 13 de octubre)
Confrencias sobre el coreógrafo realizadas por profesionales, escritores especializados en Danza, colaboradores artísticos, académicos y bailarines principales.
Gala en el Sadler’s Wells en otoño 2003.

National Film Theatre
MacMillan a través de proyecciones de ballet y documentales (12 de octubre).

Producciones internacionales

La Scala Milan: "Romeo y Julieta"
Royal Danish Ballet: "Manon" (Premiere el 21 de febrero del 2003) con nuevos diseños.
Paris Opera Ballet: "Manon" (El 14 de junio del 2003) con nuevos diseños.
American Ballet Theatre: "Romeo y Julieta" y "La bella durmiente". Houston Ballet: "Manon" (El 5 de septiembre del 2002).
Les Grands Ballets Canadiens, Montreal: "Gloria" (Estreno el 26 de septiembre del 2002).
San Francisco Ballet: "Elite Syncopations" (Febrero 2002).

En Japón:
Las estrellas del ballet de Tokyo realizan un tour por todo el país en la primavera del 2003 con una selección de obras del MacMillan y una producción de "Winter Dreams".

 
 
Kenneth MacMillan en 1955, foto que forma parte de la muestra que se realizará en el Coven Garden desde el 11 de octubre.
Fotos, gentileza del Theatre Museum de Londres.
 
 
 
Acuarela del diseño de vestuario de Nicholas Georgiadis para los papeles de esposo y esposa de "The invitation" para el Royal Ballet. (1960)
 
 
 
Ton Simons, coreógrafo holandés, director de la compañía Dance Works Rotterdam.
Fotos: Robert Benschop. Gentileza de Dance Works Rotterdam.
 
 
 

Ton Simons, el escultor
Por Rosa Corral (Holanda)

Perfección en la línea, sutilidad técnica, dominio, dinamismo o quietud extrema. Composiciones de movimiento cuidadas hasta el detalle. Casi un escultor, Ton Simons, artesano de la danza, se instaló durante dos décadas en Nueva York donde estudió y dirigió su propio grupo, "Ton Simons and Dancers". Más de una vez tuvo que volver a su país natal, Holanda, para atender la demanda de sus ballets. "Grace", por ejemplo, que en 1990 obtuvo el Premio de Coreografía de la Asociación Holandesa de Teatros, "The Idea of Order", nominada en 1993 para el mismo premio y "Song", premiada en 1997 con el Sonia Gaskellprijs. Estas y otras obras forman parte del repertorio de diversas compañías en Europa y los Estados Unidos. En la actualidad es director de la compañía Dance Works Rotterdam.

Creció en un pequeño pueblo del sur de Holanda. Un día vio unas fotos del New York City Ballet y quedó fascinado. Era apenas un niño de 11 años y no tenía muy claro que "hacer danza", también existía. Más tarde, cuando estaba en la Art School en Breda, descubrió a la Merce Cunningham Dance Company. Fue entonces cuando tomó conciencia de que la danza podía funcionar como parte de las artes visuales. "Quedé enganchado", confiesa. Después de ese primer encuentro con el trabajo de Cunningham comenzó a leer sobre danza: Nijinski, Nijinska, Balanchine, y todo lo que podía llegar a sus manos. Cuando era un estudiante de la Rotterdam Dance Academy iba con bastante frecuencia a ver al Netherlands Dance Theater, admiraba las obras de Hans van Manen y de Glen Tetley, y estaba enormemente impresionado por los bailarines.

Hoy, Ton Simons forma parte ese núcleo variado de coreógrafos que coloca a Holanda en un lugar privilegiado dentro de la danza internacional. Bailarinas como Joke Zijlstra, Caroline Harder, Gaby Allard y bailarines como Tim Persent y Raymond Esterhuizen, entre otros, acompañan este proceso creativo al dar forma a sus ballets.

D: ¿Qué factores juegan una parte importante en su trabajo?
TS: En primer lugar, los bailarines con los que trabajo. Luego, los problemas básicos como el tiempo disponible para el estudio, el presupuesto y elementos similares.

D: ¿Hasta qué punto se siente inspirado por sus bailarines? ¿Tiene otras fuentes de inspiración?
TS: El talento individual de los bailarines incita mi inspiración. Un bailarín con un fenomenal balance, me hace pensar en qué es lo que puedo hacer con eso. Un bailarín con grandes saltos me provoca a jugar con los saltos. Alguien que posee gran fluidez o una fantástica habilidad rítmica, me permite la posibilidad de incorporar eso en el trabajo. Es como cocinar. Aprendes a descubrir qué es lo particularmente delicioso de tus ingredientes y piensas los caminos para realzar esas cualidades en lo que estás cocinando. Naturaleza y cultura son recursos infinitos. Poetas, músicos, artistas plásticos, filósofos o científicos me ayudan a elaborar mi propio pensamiento.

D: ¿En qué medida el entorno influye en su trabajo? El hecho de vivir y trabajar en Rotterdam, por ejemplo.
TS: No demasiado, ahora. Creo que tener acceso a la experiencia es más importante cuando eres muy joven. Es entonces cuando necesitas empaparte de la mayor información posible para alimentar tu crecimiento. A esa edad eres como una esponja seca. A medida que la vida avanza, la esponja se va empapando gradualmente. En un sentido, te vuelves como un recurso de ti mismo. También pienso que esto ocurre porque la cultura actual es más global, al punto que los localismos van perdiendo importancia. Aún sentado en el medio del desierto tienes acceso a la biblioteca del Vaticano a través de tu computadora personal.

D: ¿Cómo descubrió y desarrolló su estilo?
TS: Cuando trataba de hacer mis primeras cosas sentía que estaba a la deriva. Necesitaba un marco de referencia para poder fundamentar mis decisiones coreográficas. Fui a Nueva York para aprender de quienes consideraba los mejores recursos posibles: Merce y Balanchine y todo lo que pasaba allí en términos de danza y arte. Empecé a guardar apuntes para poder desarrollar una coherencia en el campo del pensamiento que sirviera de base para hacer danza. Y eso fue lo que continué haciendo. Básicamente el proceso deja esto: tú piensas un camino para hacer danza, lo haces y lo ves mientras lo haces. De acuerdo con tu marco de referencia juzgas paso a paso y continúas desde ahí.

D: ¿Cuáles son las metas o puntos de partida de su compañía?
TS: Lo que hacemos surge del interés por el movimiento en sí mismo. La compañía está enfocada en expandir los límites físico, espacial y musical del movimiento, articulado con la pura danza viva, con coreografías contemporáneas realizada por bailarines técnicamente fuertes y mentalmente emprendedores. Esta es nuestra misión.

D: ¿Cuál es su idea estética?
TS: No estoy muy seguro que se pueda llamar idea, pero tiendo a pensar algo similar a esto: ningún movimiento es en sí mismo bello o feo. Es simplemente lo que es. Las cuestiones estéticas entran en el cuadro según como se mire. Cómo se puede comparar una cosa con otra, sin tener en cuenta el contexto y el contenido. El proceso de mirar y percibir es algo que me fascina. Un día vi a un borracho viejo y sucio abandonado en la calle. Era espantoso, pero quedé golpeado por la inmensa elegancia de su caída. Cuando hago las cosas trato de ser lo más eficiente que puedo y dejo de lado todo lo que no pertenece al trabajo que estoy haciendo. Prefiero la objetividad a la subjetividad. Procuro la claridad y la funcionalidad poética.

D: Sus bailarines tienen diferente procedencia étnica. ¿Hasta qué punto su trabajo esta influido por la herencia cultural?
TS: Soy una persona muy visual y trabajo con lo que veo. Trato de tomar lo mejor de sus habilidades y de dejar que brillen con lo que les hago hacer.

D: ¿Cómo se plantea las nuevas obras? ¿Cómo decide cada uno de los elementos que la componen?
TS: Lo que habitualmente sucede es que mis anotaciones contienen una cantidad de cosas. De esos apuntes tomo, por lo general, una idea que es la más cercana a las opciones que no tomé en cuenta en mi último trabajo o que contrasta con la última obra que terminé. Ahora que estoy a cargo del repertorio de la compañía, donde coreógrafos invitados presentan sus trabajos, la tarea de elaborar un repertorio balanceado cae sobre mí. Ese punto también juega su rol en lo que decido hacer. Una vez que elijo el proyecto de mi cuaderno de apuntes, trato de traducir los parámetros de la idea en movimientos equivalentes ("Hacer tiempo oscilando en corredores espaciosos y ondulantes"). Este movimiento determina todo lo relativo a las elecciones: música, texto, como socios independientes en el diálogo. La luz ilumina como un tercer jugador en el juego de la comunicación. La escenografía la uso sólo cuando contribuye en una dimensión indispensable con el movimiento. Prefiero un vestuario que no oculte el movimiento.

D: ¿Cuál es la diferencia entre ser un artista en los Estados Unidos en oposición con Europa?
TS: No puedo contestar esa pregunta en general, puedo hablar por mí mismo. La gran diferencia es que en Holanda recibo dinero para trabajar y en los Estados Unidos tengo que hacer dinero.

D: ¿Cuál es su lugar, Nueva York o Rotterdam?
TS: "El hogar" es el lugar donde estoy trabajando. Frente al resto, me siento como un visitante curioso, con tiempo limitado, que disfruta de la vida lo más posible donde esté. Sigo manteniendo mi apartamento en Nueva York y sigo en contacto con gente de allí.

D: ¿Cree que es justo que lo comparen a menudo con Merce Cunningham?
TS: Merce está siempre delante de mí. Su trabajo tiene su sensibilidad y el mío, la mía.

D: ¿Qué es lo que le da la danza y qué es lo que le quita?
TS: La danza me da todo lo que soy. Mi interés por la danza se extiende a todo lo que pienso y hago. Hay cierta soledad en eso, pero el indescriptible placer que obtengo al poder trabajar y pensar en danza, con bailarines, músicos, diseñadores, artistas y un grupo de gente brillante, me hace tomar conciencia constantemente de que tengo una existencia privilegiada.

D: ¿Le gusta trabajar con compañías de ballet clásico?
TS: Lo hice con Pacific Northwest Ballet en Seattle (1995 y 1996) y con el Tanztheater der Komische Oper en Berlin (1998). Como muchas compañías de ballet clásico de estos días, también realizan trabajos de danza contemporánea y por lo tanto, los bailarines están expuestos a caminos no tradicionales del movimiento. En general pareciera que les gustan los desafíos frente a diferentes posibilidades. Y a mí también. Siempre elijo bailarines con un extenso entrenamiento de ballet, lo hice para mi compañía de Nueva York y también para Dance Works Rotterdam. Musicalidad, ritmo y dinamismo dan un sentido cinético que es importante para los bailarines de danza clásica y moderna, especialmente cuando esa cinética lógica difiere de otras que son familiares. Una vez que "lo tienes" es un interesante descubrimiento más que una frustración. Ese intercambio entre los bailarines y yo es, básicamente, lo mismo en cualquier situación de trabajo, en tanto que las dos partes estén equipadas y tengan la mente abierta.

D: ¿Cuáles son sus planes para el futuro tanto a largo como a corto plazo?
TS: Hacer de Dance Works Rotterdam una de las más interesantes galerías de excitante, innovadora y pura danza contemporánea.

 
Gaby Allard y Brandon O'Dell, componen una de las poses más representativas del trabajo del coreógrafo holandés.
 
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El lago siempre vuelve
Por Mercedes Borges Bartutis (Desde Varsovia-Polonia) *

A cien años del estreno de "El lago de los cisnes" en Varsovia, los polacos festejaron la fecha con una serie de funciones de este clásico del ballet. La sala del célebre Teatr Wielki estuvo abarrotada de fanáticos, deseosos de ver una nueva versión de este clásico. Con la llegada de la primavera, los teatros polacos tienen una activa programación, con un amplio espectro de posibilidades, para un público que habitualmente llena las salas.

Se dice que la zona entre la calle Senatorska y Plac Teatralny fue el centro comercial y cultural de Varsovia desde finales del siglo XVIII, hasta mediados del XIX. De aquella época quedan en el lugar imponentes edificios neoclásicos. El Teatr Wielki (Gran Teatro), ubicado en Plac Teatralny, es una de las mayores construcciones de estas características en Europa.

La historia de "El lago de los cisnes" se remonta a los años finales del siglo XIX, cuando en la capital polaca reinaba una abrumadora pasividad en relación con su propio ballet. Sin embargo, se dice que en los años finales de ese siglo Lev Ivanov quería montar en Varsovia tres grandes producciones, y la primera tenía que ser, por fuerza, "El lago…" No obtante, Rafael Grassi, en aquel entonces director del conjunto de ballet del Teatr Wielki, quien había visitado San Petersburgo para conocer el montaje de Petipa-Ivanov, decidió crear su propia versión.

Grassi creó su equipo para llevar a cabo la gran producción en la que pretendía que todo el elenco fuera polaco. Para ello contaba con una excelente bailarina, apta para encarar el doble rol de Odette-Odile. Mijalina Roginski era el nombre de la única intérprete polaca que poseía condiciones técnicas e histriónicas para encarar los retos de esta obra.

Sin embargo, esta joven bailarina con suficientes dotes naturales para realizar el sueño de cualquier intérprete femenina, apostó por su matrimonio y dejó al ballet de lado. Grassi tuvo que acudir a las italianas y contrató a Cecilia Cerri, quien llegó a Varsovia a finales de septiembre de 1900. Como "prima ballerina", la Cerri tenía derecho exclusivo sobre algunos papeles del repertorio del conjunto varsoviano. Además, el contrato contenía una cláusula en la cual nombraba como única sustituta de la Cerri, a la bailarina polaca Helena Rzadcowna, una joven de gran talento.

El 30 de diciembre de 1900 se realizó el tan anunciado estreno de "El lago de los cisnes", en medio de la exaltación del público y una gran cantidad de comentarios en la prensa polaca. Se dice que lo más comentado fue la música de Piotr Tchaikowsky. Los críticos del momento le dedicaron amplios espacios. Zygmut Noskowski escribió el 31 de diciembre de 1900 en Correo de la mañana: "Vemos pues que en ‘El lago…’, la música ha tenido una importancia de primer orden. Gracias a esto el ballet está por encima de todo lo visto anteriormente en Varsovia, porque normalmente en el ballet la música está en el último sitio y aquí está en un primer plano. En esta partitura ningún tambor se ha salido de los tactos, ningún violín ha tocado una melodía trivial, sino que todo ha estado muy bien. La forma sinfónica es el talento más excelente que tiene Tchaikovsky y le ha dado a este ballet toda una atmósfera profunda, logrando que la orquesta la ejecute con mucho gusto."

Según las notas al programa, también la puesta en escena tuvo críticas favorables. Se comentó sobre su atmósfera y su gran poética. Los cronistas resaltaron la figura de Cecilia Cerri, y señalaron que había hecho una feliz conjugación del virtuosismo y la interpretación, donde se apreciaron los valores de la escuela italiana, con una fabulosa delineación y caracterización de los personajes de Odette y Odile. A la Cerri se la puso como ejemplo de lo que un bailarín polaco debería hacer en el escenario.

Ahora, en el año 2002, el conjunto de ballet del Teatr Wielki asumió "El Lago…" desde una perspectiva contemporánea, aunque se mantuvieron ciertos elementos de la tradición clásica, que conservaron el encanto a la obra. El ruso Irek Mukhamedow, quien hizo la adaptación de la obra, declaró a la prensa polaca: "Para ser fiel a la realidad de los hechos, mis héroes son un poco contemporáneos pero no del todo. Sigfrido es el típico príncipe de leyendas, pero es un joven que estudia en la escuela de cadetes de la corte. No quería agredir al público con una nueva concepción, preferí conservar el clima de la partitura de Tchaikowsky. En ningún momento he olvidado que este ballet se presenta en la escena del Teatr Wielki de Varsovia, y por eso quise conservar las mejores tradiciones del ballet clásico."

La puesta en escena resultó elegante y coherente, en sentido general, mientras que los decorados y los efectos especiales tuvieron un rol principal. Los bailarines polacos que asumieron los roles de solistas lucieron bien en sus desempeños, al igual que el cuerpo de baile. Los protagónicos, ejecutados por los bailarines rusos invitados Jekatierina Bieriezina (Odette-Odile) y Vladimir Murawliov, cumplieron con las reglas elementales de esta gran obra de Petipa e Ivanov. Más allá de la realización artística, tal vez lo más impresionante fue ver la actitud del público ante el ballet clásico, ante su ballet, que no es lo mejor de su cultura, pero también es su cultura.

* Este artículo fue posible gracias a la invitación especial de Agata Gawronska-Bauman y Adam Barman, a través de la revista Teatret.

   
 
 
 
 
Chet Walter en un ensayo con la Compañía Internacional de Comedia Musical.
Fotos, gentileza de Colombo-Pashkus Prensa y Comunicación.
 
 
 

Se viene el musical
Por Maritza Gueler (USA)

Desde hace alrededor de 20 años, la Argentina inició un interesante camino de exploración en el área de la comedia musical. Prueba de ello fueron las diferentes obras de este género que se estrenaron desde entonces hasta hoy, como también las versiones en español de clásicos como "Los miserables" y "Cats" entre otros. Como una nueva oportunidad para los jóvenes bailarines argentinos que buscan proyectarse a nivel nacional e internacional, surge la Compañía Internacional de Teatro Musical. Un proyecto gestado entre el coreógrafo americano Chet Walker, creador del musical "Fosse" y director del área de teatro musical del Jacob’s Pillow Dance Festival (Estados Unidos) y Ricky Pashkus, director de musicales como "Candombe Nacional", "Mi Bello Dragón", "Bocca-rock" y otros.

Ambos coreógrafos se conocieron hace tres años cuando Walker visitó Buenos Aires, contratado por el Estudio Julio Bocca para dictar un seminario de Teatro Musical, en representación del Jacob's Pillow Dance Festival. En esa oportunidad nació una relación de gran afinidad entre Walker y Pashkus, que termino en la selección de dos becarios, para que participaran en los seminarios del Jacob’s Pillow Dance Festival. Uno de los elegidos fue subvencionado por el festival y el segundo, por la Fundación Julio Bocca.

Un día, Chet Walker le preguntó a Pashkus: "¿Qué te gustaría hacer si consigo el dinero y los medios?" La respuesta fue: "Darle a los bailarines jóvenes de interior del país, la oportunidad de estudiar y perfeccionarse." En la actualidad, esos becarios, surgidos del Proyecto Intercambio, integran algunas de las más prestigiosas compañías de Buenos Aires. "Cuando aparecieron las dificultades económicas -comenta Pashkus-, tanto Chet en Nueva York como yo desde Buenos Aires, nos movimos para conseguir subvenciones privadas e institucionales. En síntesis, de todos estos vaivenes fue creciendo una gran amistad basada en la afinidad en los logros en el aspecto docente y al mismo tiempo, de una gran afinidad artística, ya que somos dos coreógrafos dedicados al teatro musical. Así, surgió la decisión de crear esta compañía."

En agosto se realizaron las audiciones para seleccionar doce bailarines con el padrinazgo de artistas de gran prestigio en la escena argentina como la cantante Valeria Lynch y los actoresa Juan Leyrado y Enrique Pinti. La compañía hará su gran debut el 10 de octubre en el Teatro Presidente Alvear, con vestuario de Nene Murua, una de las más reconocidas realizadoras del medio. Pashkus presentará "Hombres" con música de Faure, interpretada en piano por Gaby Bernasconi, con la participación del actor Juan Leyrado que oficiará de guía en esta especie de investigación del mundo de la masculinidad. Walker, por su parte, presentará varias obras que incluyen, entre otros temas, tangos de Piazzolla.

"Nuestra idea -comenta Pashkus- es revelar los códigos coreográficos de la comedia musical. El objetivo es presentarnos en diferentes países e invitar a las primeras figuras del lugar para que se integren a la compañía durante esa temporada." El costo de las producciones corre por cuenta de Walker y colaboraciones privadas y públicas como Canal A y el Complejo Teatral Buenos Aires (ex San Martin).

Por el momento, cuentan con el presupuesto necesario para el desarrollo del primer espectáculo, el resto se irá consiguiendo con el tiempo. Más allá de las dificultades que se presentan en la Argentina para llevar adelante cualquier proyecto cultural, Pashkus confiesa: "Se hace en la Argentina porque aquí nos conocimos, los dos amamos este país. Por otra parte, y en función de que la situación económica actual lo permite, la idea fue siempre que ‘the home’ sería la Argentina. Además de su relación personal conmigo, Chet tiene una relación profunda con la Escuela de Comedia Musical y me ha dicho, y sé que es sincero, que no ha visto otro sitio en el que se trabaje así."

Los musicales serán en castellano, y si se presenta la necesidad de traducción para presentarlos en otros países, serán interpretados en el idioma original. "Por ahora, y en principio, estamos interesados en la creación de obras que reflejen nuestro sentir y que den trabajo a los bailarines. Por lo demás, sólo debemos confiar en que en un futuro surjan otras posibilidades, mas allá de las planeadas, imaginadas y fantaseadas. Si bien no están aseguradas desde el punto de vista económico, están intuidas desde el corazon."

 
Riky Pashkus, director, junto a Chet Walker de este nuevo proyecto que involucra bailarines, cantantes y actores.
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Sin descanso
Por Avatâra Ayuso Vigario (Desde USA)

"¿Qué es el talento?" preguntó Mignon Furman ante la mirada atónita de los doscientos alumnos. "El talento es el trabajo de cada uno llevado a su perfección". Con estas palabras, la directora sudafricana radicada en Nueva York, inició el programa de verano del American Academy of Ballet, un proyecto que comenzó en 1995 con el propósito de abrir un nuevo camino en la pedagogía de la danza: la creación de un curso de unas dimensiones cualitativas que sobrepasara al resto de programas existentes. De este modo la directora del American Academy of Ballet, con una experiencia docente de 50 años, reúne cada verano en la Universidad de Vassar College en Nueva York a grandes figuras internacionales como David Howard, Maria Calegari, John Meehan, Nacho Duato, Stephanie Saland, Sean Lavery, Violette Verdy o Susan Jaffe, que empieza su labor docente en este programa, tras haberse retirado del American Ballet Theatre.

La historia se remonta a George Balanchine, uno de los pioneros del cambio de rumbo que daría el ballet clásico a mediados del siglo XX. Tras su período como coreógrafo en las compañías rusas, se trasladó a los Estados Unidos para fundar en 1934, junto con Lincoln Kirstein, la School of American Ballet. Balanchine, cuyo reconocimiento mundial se debe a su papel de coreógrafo en el American Ballet Theatre y en el New York City Ballet, creó un estilo propio que buscaba la sencillez de líneas y movimientos. Con él se consolidó la escuela americana y entró a formar parte del panorama mundial de la danza, junto con las escuelas francesa, inglesa y rusa. En un intento de unificar la labor profesional docente que se lleva a cabo en América y Europa, el American Academy of Ballet se creó con el propósito de ofrecer a los estudiantes-bailarines de todo el mundo la posibilidad de formarse y conocer estas cuatro grandes escuelas, representadas por notables maestros y bailarines del panorama de la danza actual.

Cada verano se congregan alrededor de doscientos alumnos (siempre con escasa presencia masculina) cuyas edades oscilan entre los once y los veintidós años. Escogidos por audición, proceden, aunque mayoritariamente de los Estados Unidos, de países como España, Israel, Japón, México, Chile, Canadá, Alemania, Sudáfrica e Inglaterra. Esta mezcla de nacionalidades favorece el contraste de técnicas y estilos y permite además entrar en contacto con otras culturas, otras lenguas, otras formas de vida, a través de un mismo hilo conductor: la danza. La Universidad de Vassar College, de reconocido prestigio, es un espacio idóneo para este tipo de contacto: las instalaciones y el paisaje permiten a los estudiantes estar en un ambiente relajado y cómodo para desarrollar su actividad diaria de clases.

 
 
Disciplina estricta y clases de danza clásica, danza contemporánea y popular, forman parte del programa de la American Academy of Ballet.
 
 
 

Los alumnos tienen la posibilidad de hacer dos, tres, cinco o seis semanas de curso, tras las cuales se hace un espectáculo, en un polideportivo de grandes dimensiones, para mostrar a los familiares el progreso de los bailarines durante el transcurso de su aprendizaje.

Las clases de baile se distribuyen a lo largo de todo el día: dos durante la mañana, dos por la tarde y una opcional, la "open class", tras la cena; siete horas al día de actividad física, de ahí que se "obligue" a los estudiantes a hacer lo que llaman "siesta time", un término que hace referencia a la conocida costumbre española de descansar una hora y media aproximadamente después del almuerzo. Las normas de convivencia son muy estrictas, sobre todo las referidas a los límites de horarios -sólo se permite estar en la sala comunitaria hasta las diez de la noche- y a la alimentación, se exige asistir a las tres comidas diarias, como medida de control ante posibles problemas de anorexia o bulimia, una realidad frecuente en el mundo del baile, donde las condiciones físicas son un factor determinante.

Los bailarines están sometidos a una dura disciplina diaria: clases de danza clásica -variaciones, repertorio, pas de deux- y materias como baile español, contemporáneo, moderno, hip-hop, baile de carácter, brasileño, danza teatro y jazz. Un programa que se complementa a nivel teórico con charlas sobre la salud física que necesita un bailarín y cómo conseguirla.

Con el fin de estimular a los estudiantes y ofrecerles la oportunidad de bailar solos sobre un escenario, Mignon Furman creó un programa coreográfico estructurado en doce niveles con el nombre de "Performance Awards", donde se mide la calidad artística de los bailarines. El programa se aprende por videos, respaldados por casetes y un cuaderno de instrucciones, para facilitar al profesor la enseñaza de cada uno de los niveles. Cuando el profesor considera que sus alumnos están preparados, los presenta ante un jurado especializado, que evalúa a los estudiantes y califica su trabajo con una medalla de distinción (oro, plata o bronce). Este programa se realiza, además de en los Estados Unidos, en Grecia, Holanda, Bélgica, Filipinas, Japón, Sudáfrica, Las Bahamas y España. "El ‘Performances Awards’ está orientado en dos direcciones -afirma Furman-, por un lado es una realización personal que permanecerá en la memoria de nuestros bailarines y, al mismo tiempo, es una bella experiencia de ballet." El American Academy of Ballet es una interesante oportunidad para todo estudiante que quiera dedicarse a la danza en sus múltiples facetas y ampliar sus horizontes artísticos, ayudado por algunas de las grandes figuras de la danza de este siglo. Porque si hay algo que aprende el bailarín en este curso es que sin esfuerzo y disciplina todo propósito artístico se convierte en una caída en el vacío.

 
 
Un espectáculo final permite evaluar lo aprendido en la teoría y en la práctica.
Fotos: Gentileza de la American Academy of Ballet.
 
 

Audiciones:

Las audiciones se realizan durante todo el año en los Estados Unidos delante de un jurado especializado.

Los estudiantes internacionales deben mandar un video que permita evaluar su nivel y formación. La selección final se hace a partir de abril.

Informes y envío de videos:
American Academy of Ballet
250 West 90 Street, Suite #3A
New York, NY 10024
Teléfono: 212-787-9500 / Fax: 212-787-8636.

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"Peshte Loguita", una realización de Nelson Díaz que integra "Expresión Bolivariana", un espectáculo que recupera la historia de Latinoamérica a través de la danza.
 
 
 

Latinoamérica unida
Por Noemí Grau (Desde México)

El ideal de integración latinoamericana propuesto por el Libertador Simón Bolívar en el siglo XIX permanece latente por su viabilidad histórica. Alternativas para avanzar en su consolidación son, entre otras, el arte y la cultura de los pueblos del sur del continente.

Patricia Aulestia y Patricia Flores crearon un espectáculo con este espíritu. "Expresión Bolivariana" está integrado por las danzas y la música más representativas de los países bolivarianos, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, interpretadas por artistas oriundos de esas naciones radicados en Ciudad de México.

A fines de agosto, "Expresión Bolivariana" tuvo su estreno mundial en su gira por Chiapas, San Cristobal de Las Casas Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, recorrido en el que ovacionaron las interpretaciones de cada uno de los artistas que, con pasión y entrega, rindieron homenaje al libertador de las cinco naciones. Especialmente compuesto para iniciar el programa se escuchó a manera de himno "5 Veces Bolívar", letra de Coco Manto y música de Efrén Luna, director de "Viento y Madera".

En Ecuador, Bolívar amó con pasión de hombre (ella se llamaba Manuelita) y allí también prendió el fuego de la soberanía para el Perú y Bolivia. Aulestia y Nelson Díaz en sus "Remembranzas andinas" plasmaron la pasión por la tierra y la latente rebelión de sus indígenas. Danza expresionista y etnocoreografía se amalgamaron para representar a la tierra de Atahualpa y Guayasamín.

Dentro de esta conjunción de cinco naciones, Venezuela, cuna del visionario Bolívar y de Andrés Bello, dejó lugar a las más entrañables formas populares. Expresión palpitante de danzas, cantares y cantores que se cimbran con el timbre feliz del cuatro y el arpa venezolana, reviven en la plena voz de su embajadora Deyanira Vivas su identidad artística y cultural en las conocidísimas melodías "Moliendo café" y "Alma llanera". Ritmo, en música y movimiento, como lo propuso en su tierra la extraordinaria bailarina Yolanda Moreno.

Bolívar dio cauce a la creación de la Gran Colombia, en el país que huele a café y se mueve en la gracia de la cumbia, el ballenato y el mapalé. La Colombia de Gabriel García Márquez, encuentra en José Castillo la más auténtica espontaneidad en su manera de hacer música y danzas. Colombia del oro, del café, del petróleo, patria del cuestionamiento social.

Bolívar, San Martín y Sucre ganaron en Perú las batallas de Junín y Ayacucho y con ellas pusieron fin a la dominación española. El Perú serrano, el de César Vallejo y Mario Vargas Llosa contrasta con las coreografías del Ballet Afro-peruano de Lucy Valiente, con los dinámicos "Ingá", "Afro", "Alcatraz" o "El Festejo". El Perú de la bordona, del cajón y de la mazamorra limeña.

A Bolivia quiso el Libertador llamarla "su hija predilecta". Patricia Flores –directora general de "Expresión Bolivariana"–, en su "Así es Bolivia", muestra a su tierra a través de músicos y bailarines. Patricia y Jesús Bárcenas recrean "Caporales", danza mayor de la utopía boliviana y "La Diablada", danza colonial que supone la lucha del bien y el mal, anclada en la tradición de los mineros y su culto a los genios del subsuelo.

"Expresión Bolivariana" acompañada por la música en vivo de "Ankari", dirigido por Román González, es una nueva perspectiva cultural, donde la música y la danza son protagonistas, para revelar una historia apasionada y libertaria que rescata la condición del ser latinoamericano.

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  Novedades    
 

El Corsario en La Habana
Por Enrique Ávila Torre (Cuba)

El centro Pro-Danza que dirige Laura Alonso -hija única de Alicia Alonso-, ya tiene acostumbrados a los cubanos a recibir sorpresas. Laura desarrolló una exitosa carrera en los Estados Unidos. Necesario es recordar que nació en Nueva York y que en el Festival de Jackson, Mississipi (1990), ganó la medalla "Cisne Negro" por su excelencia como ensayadora y pedagoga. En este certamen, José Manuel Carreño, primera figura del American Ballet Theatre, ganó el oro, al igual que la cubana Ana Lolé -actualmente en la cátedra de danza de la Universidad de Cleveland- el premio de la revista Dance Magazine.

Fue precisamente en este centro de ballet semi-profesional donde se realizaron los estrenos de los ballets "Don Quijote", "Cascanueces" y "La Sylphide", obras que posteriormente estrenó el Ballet Nacional de Cuba. Este centro Pro-Danza resulta una inefable fuente de desarrollo en el futuro de los bailarines. Todos los famosos cubanos, incluidas Lorna y Lorena Feijoo, Ximena Reyes, Carlos Acosta y otros, tomaron parte en sus cursos y presentaciones.

Con el estreno de los dos actos de "El Corsario", surge la incógnita acerca de la posibilidad de que se realice su versión integral en el Ballet Nacional Cuba en un futuro inmediato, dada la franca competencia que existe entre ambas instituciones. Esta versión tiene aires de renovación y frescura. La coreografía es una realización conjunta entre Iván Alonso -hijo único de Laura Alonso y único nieto de Alicia- y el maestro Figueredo. Ambos logran una versión del "El Corsario", diáfana y sintetizada.

El resultado es: una fácil comprensión del argumento. Desde luego que está incluido el célebre "pas de deux" que se baila en todas las c