San Francisco Ballet en el Acto Primero: El reino de las Nieves.
Foto: Marty Sohl. Gentileza del San Francisco Ballet
 

Cascanueces por todas partes

  • San Francisco Ballet: San Francisco Opera House, desde el 11 al 30 de diciembre. Tickets: (415) 865-2000
  • Central Pennsylvania Youth Ballet: Hersey Theatre, 22 y 23 de diciembre. Tickets: 214-ARTS.
  • Pittsburgh Ballet: Pittsburgh Ballet Theatre, desde el 7 hasta el 23 de diciembre. Tickets: (412) 454-9107.
  • Southern Ballet: Southern Ballet Theatre, desde el 12 hasta el 22 de diciembre. Tickets: (407) 426’1739.
  • San Diego Ballet: Mandeville Performing Arts Center (La Jolla), desde el 14 hasta el 16 de diciembre. El Cajon Performing Arts Center, el 22 de diciembre. Tickets: (619) 401-0552 Lunes y martes de 2 pm a 6 pm y martes, jueves y viernes de 9 am a 1 pm.
  • Dance Alive: Phillips Center, 15 y 16 de diciembre. Tickets: (352) 371-2986.
  • Ballet San Jose Silicon Valley: Flint Center (Cupertino), desde el 7 hasta el 23 de diciembre. Tickets: (408) 288-2800.
  • The Washington Ballet: a) GMU Center for the ARTS, 24 y 25 de noviembre. Tickets: (703) 218-6500. b) Warner Theater, desde el 7 al 23 de diciembre. Tickets: (202) 432-SEAT.

Tina LeBlanc and David Palmer, el Hada Confite y su príncipe.
Foto: Lloyd Englert
Gentileza del San Francisco Ballet

   
El Cascanueces
Por Maritza Gueler
(USA)

Cuando la Navidad se acerca, "El Cascanueces" se convierte en el ballet por excelencia. Esta obra, inspirada en el famoso cuento de E.T.A. Hoffman, "El cascanueces y el rey de los ratones", fue publicada en 1819 a través de la versión de Alejandro Dumas. En el relato original aparecen elementos que indagan las oscuridades del incosciente entrelazadas con las ilusiones de la infancia. Fue recién en 1892, cuando el ballet se adueñó de la obra para convertirla en un clásico.

Estrenada por primera vez el 5 de diciembre en San Petersburgo, en el teatro Mariinskii, la coreografía original fue de Lev Ivanov, el libro de Marius Petipa y la música de Piotr I. Tchaikovsky. Los intérpretes: Antonietta Del’Era, Pavel Gerdt, Olga Préobrajenska y Nicholas Legat en los roles principales.

Años más tarde, en 1944, el entonces director del San Francisco Ballet, William Christensen, realizó la primera versión completa de este ballet en los Estados Unidos. Christensen escribió a la biblioteca pública del Congreso en busca de una copia completa de la partitura de Tchaikovsky y de los detalles de la puesta en escena del teatro Mariinskii. Habló luego con dos ex miembros de los ballets de la Rusia imperial, Alexandra Danilova y Georges Balanchine, y allí comenzó a gestarse esta nueva puesta.

Durante una cena en la casa de Christensen, Danilova intentó mostrar al coreógrafo la antigua versión de la variación de Clara. "No, no -dijo Balanchine-, Alexandra, no trates de mostrarle los pasos actuales. Deja que él cree su propia coreografía". Trabajaron toda la noche y de allí surgió aquella versión que se convirtió en una tradición a lo largo de los años.

Con un presupuesto de $ 1,000, los miembros de la compañía compraron las telas para los trajes. Cinco dólares fueron suficientes para comprar las flores artificiales, plumas y piedras en Goodwill. Russell Hartley, el diseñador del vestuario compró, también en Goodwill, las cortinas del teatro de San Francisco del año anterior y las utilizó para los uniformes de los soldados. Con un montaje hecho con el esfuerzo de todos, "El Cascanueces" estrenó por primera vez en San Francisco y marcó un hito en la historia del ballet de los Estados Unidos.

El 24 de diciembre de ese año, la premiere de "El Cascanueces" fue en la función de matiné. Merrill Osenbaugh, del periódico "Sacramento Union" escribió: "No podemos entender por qué algo de tan fantástica belleza y originalidad pudo producirse en Europa en 1892 con gran éxito y nunca se produjo completo en este país hasta 1944. Tal vez a partir de ahora, los coreógrafos recuperen el tiempo perdido". Así ocurrió. En menos de 50 años el número de puestas de "El Cascanueces" saltó de una a 150 en los Estados Unidos.

Esta tradición iniciada por el San Francisco Ballet, es una de las más esperadas cuando llega la Navidad. Con un promedio anual de 35 funciones a las que se agregan dos funciones de matiné para los estudiantes, este clásico lanza su primera función de este año el 11 de diciembre en el San Francisco Opera House y finaliza el 30 del mismo mes. Esta producción incluye la coreografía original William y Lew Christensen y Helgi Tomasson, el actual director de la companía, con diseño de vestuario de José Varona y diseño de luces de David K.H. Elliot.

Copos de nieve, personajes imaginarios y soñados se reúnen todos los años antes de la función en el hall de entrada del teatro, para formar parte del encantamiento y la fascinación de este ballet donde la magia tiene su cita insoslayable.

 
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José Sacristán y Paloma San Basilio protagonizan a los adorables personajes de "My fair Lady".
 

Lady es quien puede
Por Adrián Ceretti (Madrid - España)

Apenas a una semana del estreno en Madrid, "My fair Lady" pinta para consagrarse como uno de los éxitos de la temporada. Una inversión de 700 millones de pesetas (U$S 4 millones) y los papeles protagónicos a cargo del actor José Sacristán y de la cantante Paloma San Basilio forman parte de esta conjunción. Basada en el guión de la película dirigida por George Cukor en 1964, "My fair Lady" se presenta en el teatro Coliseum de Madrid. La dirección es de Alberto Quintero y José R. Aguirre.

Esta comedia musical del profesor y la florista se estrenó por primera vez en Broadway en 1956 y luego tuvo su premiere en Londres el 30 de abril de 1958. Ambas versiones se apoyaron en el argumento de la obra teatral "Pigmalión" (1912), de George Bernard Shaw. "My fair Lady" fue uno de los musicales más representados de la historia.

Los protagonistas de la puesta de Broadway fueron la entonces no muy conocida Julie Andrews (Elisa Doolittle) junto a Rex Harrison en el papel del profesor Henry Higgins. La versión cinematográfica, tuvo sus bemoles y se convirtió, en cierta forma, en un duelo entre dos "ladies": Julie Andrews y Audrey Hepburn.
Los productores del film, Warner Brothers, optaron por una actriz conocida , con ciertas limitaciones vocales como la Hepburn, para interpretar el papel en el cine. En esa ocasión, su voz fue doblada por Marni Nixon. Julie Andrew, quien esperaba poder representar el mismo protagónico que estaba haciendo en el teatro, vió frustradas sus ilusiones ante esta decisión que apuntaba a la taquilla.

No obstante, cuando llegó el momento del Oscar de la Academia, "My fair Lady" obtuvo ocho nominaciones, pero el Oscar a la mejor actriz se lo llevó Julie Andrew por su brillante papel en "Mary Poppins", película de Disney que llegó a reivindicar la calidad de esta actriz. Rex Harrison, por su parte, tuvo la oportunidad de protagonizar tanto en el cine como en el teatro y recibió el Oscar como mejor actor en la película.

En Madrid, la dupla San Basilio-Sacristán combinan la experiencia de cada uno en diferentes ámbitos, el teatro y la música, para hacer una combinación atractiva para el público. Ambos vienen de un éxito anterior, cuando juntos interpretaron el musical "El hombre de la Mancha", pieza que permaneció dos años en cartel (1997-1999) en el teatro Lope de Vega de Madrid.

Esta puesta combina cantantes y más de cuarenta bailarines en escena, con excelentes coreografías, cuidadas hasta el más mínimo detalle. Y si bien se suprimieron algunas escenas del musical original de Broadway, la obra es una nueva apuesta al musical en España.

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La danza después de la tragedia
(Programa solidario de Capezio)

Por Maritza Gueler (USA)

Nueva York. 11 de septiembre de 2001. A nueve meses de comenzar un nuevo siglo: desolación y muerte. La vida, entonces, tomó dimensiones diferentes. La comedia dejó lugar a la máscara de la tragedia. Después, la guerra. Y allí quedaron los ojos de los niños que no alcanzan a comprender las ausencias definitivas y violentas. No valen las explicaciones para ellos.

Quince mil niños huérfanos hay en la nueva Nueva York donde las cenizas aún están calientes. Campañas de solidaridad, homenajes, maratones y programas de ayuda propuestos por el gobierno, forman parte de un plan de rescate social en el que la comunidad entera está comprometida. El arte también pasa a cumplir un rol importante en estos momentos de crisis: espectáculos solidarios, shows "in memorian", se integran a este intento de recuperar la cordura y volver a la normalidad perdida.

La danza, como una manifestación integral del arte y de la expresión primitiva del hombre, tampoco falta a esta cita que sólo intenta apostar por la vida. Capezio Ballet Makers, una de las compañías más antiguas en indumentaria para danza, ha lanzado un plan de ayuda para los niños huérfanos por la tragedia del 11 de septiembre, llamado "Healing with Dance Program" (Programa de curación con la danza). El programa, promovido desde la Fundación Capezio, tiene como objetivo ofrecer un soporte emocional a través de la creatividad y el contacto con el arte.

En este plan de ayuda, Capezio, cubrirá el costo de las clases de danza para los hijos de las víctimas del 11 de septiembre en el estudio que ellos elijan. Al mismo tiempo, se hará cargo de la ropa y las zapatillas de danza, cualquiera sea la disciplina elegida por los niños: ballet, jazz, tap, modern, ballroom, o gimnasia. (ver recuadro)

Tiempo atrás

Cuando en 1887, Salvatore Capezio abrió su primer negocio de compostura de zapatos para teatro, apenas tenía 17 años y se había revelado a la alternativa familiar de ser un ingeniero de la construcción. Este italiano que nació en Muro Lucano, se animó a poner su taller en diagonal con el antiguo Metropolitan Opera House de Nueva York.

Cuando comenzó, reparaba calzados para los artistas del Metropolitan, pero su excelente cualidad para el trabajo artesanal y su simpatía, lo convirtieron en el preferido de los bailarines. Una emergencia de Jean De Reske fue el disparador para que Salvatore Capezio se convirtiera en fabricante de calzados para danza y rápidamente su negocio fue el lugar de encuentro de todos los bailarines. La mismísima Ana Pavlova compró las zapatillas de punta de Capezio en su primera gira por los Estados Unidos en 1910. La fama de su compañía creció hasta la actualidad, al tiempo que se diversificaba en la fabricación de diferentes productos relacionados con la indumentaria de danza. Más allá de su función comercial, Capezio, tiene diferentes planes de ayuda para bailarines, coreógrafos, estudiantes, compañías y profesores. Este programa de ayuda a los niños huérfanos es parte de la función de ayuda social que desarrolla la compañía y al mismo tiempo, se convierte en un camino para reparar heridas irreparables.

 
Gentileza: Capezio Ballet Makers
 
--Informes
  • Los aspirantes necesitan presentar el certificado de defunción de los padres.
  • Capezio pagara las clases directamente a los estudios de danza por una suma de $ 500.
  • El programa termina en el 31 de diciembre de 2002.
  • Los niños huerfanos por el 11 de septiembre que ya están estudiando danza en alguna escuela también pueden aplicar para este programa.

Solicitudes:
Gayle Miller
PO BOX 20138
New York, NY 10023
Teléfono: 212-307-7709FOTO:
Gentileza: Capezio Ballet Makers

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Nikolai Kabanaiev y Tina Kay Bohnstedt en "Apollo" de Georges Balanchine. Gentileza de Diablo Ballet

 

 

A Rusia con amor
Por Maritza Gueler (USA)

"Me gustaría que miraras este video porque me interesa saber tu opinión", dijo Nikolav Kabanaiev -Director Artístico Asociado de Diablo Ballet"- a Farouq Ruzimatov durante su primera visita a Rusia despues de su exilio en junio de este año. Un mes después, recibió un llamado de Ruzimatov en el que le confesaba que "Songs of Jacques Brel", con coreografía de Kabanaiev, es una de las piezas que realmente le gustaría hacer. Más allá de su fama internacional y de haber trabajado con coreógrafos como Maurice Bejart o Boris Eifman, Ruzimatov encontró en la obra de Kabanaiev una gran coincidencia en cuanto al criterio artístico. Fue en septiembre, cuando volvieron a encontrarse para trabajar juntos en una nueva coreografía: "The gift". En el invierno, montarán una obra completa con canciones de Brel que se estrenará en la próxima gira por Japón.

La primera vez que se encontraron Farouq Ruzimatov y Nikolav Kabanaiev, fue en San Petersburgo, en un festival de danza cuando ambos estaban estudiando en las escuelas de sus respectivas provincias, an petersburgo y Saratov. Los dos tenían 14 años. No obstante, la amistad comenzó cuando ambos bailarines compartieron la misma residencia en el Kirov Ballet.

DANZA: ¿Por qué dejó Rusia?

Nikolai Kabanaiev: No era realmente feliz en el Kirov porque la compañía estaba excesivamente politizada. Después de las deserciones de Nureyev, Barishnikov y Makarova, cuidaban mucho a los bailarines. Los directivos y los gobernantes querían asegurarse de que nadie fuera a desertar durante las giras al exterior. En una oportunidad, cuando confesé que no había leído el último informe del partido comunista, sus caras cambiaron notablemente y por seis años yo no pude salir de Rusia. Tan pronto como la Perestroika abrió las fronteras, viajé a los Estados Unidos para visitar amigos, y nunca quise volver a Rusia hasta junio de este año.

D: ¿Encuentra diferencias entre el público americano y el ruso?

NK: En los Estados Unidos, cuando hago una coreografía con un planteo muy dramático, como puede ser el ruso, es sólo para un grupo muy reducido de gente. La industria del espectáculo en este país es más ligera porque quieren entretenerse y no sufrir. La gente quiere tener una linda noche. En Rusia, especialmente en la época en la que yo viví allí, el público prefería sufrir porque muchas veces era lo único que tenían durante todos esos años de represión. En esos tiempos, la gente iba al teatro a ver una obra y a llorar porque eso les traía alegría.

D: ¿Qué significó volver a Rusia?

NK: Fue muy importante para mi volver en este nuevo nivel de coreógrafo, visitar el teatro donde estudié, donde realmente no fui muy feliz por la represión que viví, y por sobre todo, volver para trabajar para Farouq.

D: ¿Cómo fue esa experiencia?

NK: Nunca habíamos trabajado juntos y tenía cierto temor por eso. Pero fue una gran expeirencia. De todas maneras, ya había visto a Farouq en junio y lo había encontrado en muy buena forma. Cuando lo vi en "Shéhérazade", recordé nuestra época de adolescentes, cuando estudiábamos juntos, y me sentí muy orgulloso de él porque realmente es admirable. Ya en aquel momento era un bailarín muy especial. Trabajaba duramente, era muy exótico y diferente del resto de los bailarines. Siempre trabajó muy duro, mucho más que cualquier otra persona que yo conozca.

D: ¿En qué basó la obra que hizo para él?

NK: Si bien conocía a Farouq, y sabía de su intensidad en sus interpretaciones, traté de descubrir aquello que arde dentro de él. Y Faruq nunca me presionó para que hiciera una cosa u otra.

D: ¿Por qué eligió el título "The gift" para esta coreografía?

NK: Porque el contenido de la obra tiene que ver con el regalo que alguien recibe y luego lo otorga a otros. Si tu recibes un regalo debes compartirlo. Si sientes miedo de tu entorno y del mundo que te rodea, y te guardas el regalo para tí mismo, te vuelves miserable. Lo mismo ocurre con el arte. Cuando puedo compartir mi arte es la mayor satisfacción que puedo experimentar. Por otra parte, este fue un regalo que yo le hice a él, él recibió ese regalo y ahora puede ofrecerlo a todos. También para mí fue un regalo hacer una obra para él. Y creo que nos podemos relacionar muy bien porque tenemos las mismas raíces. No obstante, trabajar con Farouq es el sueño de cualquier coreógrafo.

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